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En el Tolima el CNE anuló la inscripción de más de 73 mil cedulas
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RCN Radio

La Real Academia Española define el abstencionismo como la no participación en el acto de votar de quienes tienen derecho a ello, es decir, como una actitud o práctica que consiste en no ejercer el derecho a participar en determinadas decisiones, particularmente en política

En Colombia, por ejemplo, el abstencionismo parece ser el protagonista cada cuatro años, cuando los colombianos eligen a sus representantes para el Congreso y al presidente de la República.

De acuerdo con la Registraduría Nacional y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, en su informe 'Mapeando la Abstención Electoral en el siglo XXI', en las elecciones presidenciales de 2010 se registró la cifra más alta en abstención del último siglo con el 56.1%.

El estudio que comparó los niveles de participación electoral en las elecciones presidenciales realizadas en el país en lo que va corrido del siglo XXI, reveló que la abstención en los comicios de 2002 fue de 54%, en 2006 55,3%, en 2010 56,1% y en 2014 fue de 52,6%

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De acuerdo con Hernán Olano, abogado constitucionalista y rector de la Institución Universitaria Colegios de Colombia, Unicoc, “la gente no vota por varias razones, entre ellas, la falta de fe en las instituciones y en la mala imagen que el Congreso de la República ha venido arrastrando”. 

“Además, la gente tampoco ve un beneficio en el ejercicio del sufragio. En 1997 cuando yo fui el autor del decreto que creó el certificado electoral y buscábamos materializar una serie de beneficios para las personas, realmente estos se fueron modificando y quedando en cantos a la bandera”. 

“Nada va a cambiar si voto”

Otra de las razones expuestas por Olano para que el abstencionismo se mantenga con altas cifras en el país, tiene que ver con las creencias dentro de la ciudadanía que asegura que no votan porque nada va a cambiar y que en el poder se mantengan los mismos de siempre. 

“Desde 1819 hasta la fecha hemos tenido desde Simón Bolívar hasta Iván Duque 96 presidentes de la República. De esos 96 solo 2 o 3 de ellos no han tenido parentesco entre si. Los demás han sido hijo, nieto, cuñado, yerno o primo y de la misma forma la composición del Congreso. En ese sentido, el poder está en manos de unos pocos y más que el ejercicio de una democracia estamos hablando de un ejercicio y un sistema demagógico y autocracia”, explicó.

¿Puede el voto obligatorio combatir la baja participación electoral?

El voto es un derecho que todos los ciudadanos colombianos mayores de 18 años pueden y deben ejercer. Sin embargo, de acuerdo con la Registraduría, el promedio de participación electoral en el país es del 45%. Menos de la mitad de las personas habilitadas para votar lo hace.

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(Audio) Abstencionismo: ¿Por qué en Colombia la gente no vota? ¿Puede el voto obligatorio combatir la baja participación electoral?

0:27 5:25

En países como Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Ecuador, Egipto, Grecia, Honduras, Panamá, Perú o Paraguay, entre otros, el voto es obligatorio,  lo que implica sanciones y penas para quienes no acudan a las urnas y participen en cualquier elección. 

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Justamente en el Congreso colombiano cursa trámite un proyecto de Ley que busca convertir el voto en un deber, al considerar que “es una medida eficaz contra el abstencionismo crónico, que les resta cada vez más legitimidad a los funcionarios elegidos y a decisiones trascendentales como un acuerdo de paz. Que solo el 40 % de los colombianos habilitados vaya a las urnas no solo es efecto, sino también causa, del desarraigo creciente de la democracia, que se refleja en las encuestas sobre el debilitamiento de la confianza en esa forma de gobierno”, dijo el representante a la Cámara César Lorduy.

Agregó que “quizá porque no hay una medida suficientemente grande como para que incentive que el ciudadano cumpla con su deber. Entonces lo que se está proponiendo es que por una oportunidad se haga el ejercicio pedagógico de colocar el voto obligatorio en un periodo determinado y de acuerdo con esos resultados, podamos observar si efectivamente  ese deber puede continuar de esa manera o efectivamente aún colocando como obligatorio los índices de abstención mejoran”.

Para Lorduy, las cifras de abstencionismo se mantienen en el país por varias razones: 

“La gente terminó acostumbrada a que si no le brindas unas determinadas comodidades en especial de transporte las personas no se trasladan a los sitios de votación. La segunda es que como consecuencia de unos procesos que uno podría decir maquinarias, las personas terminan inscribiéndose en lugares distintos a sus residencias  y entonces el día de las elecciones si no hay quien lo traslade esa persona no ejerce el voto”.

En ese sentido, explicó que al no ser tan motivantes los incentivos para que la gente acuda a las urnas “con este proyecto vamos a intentar de experimentar por el ejercicio del deber. En otras cosas porque los incentivos que tenemos no pueden ir más allá con la situación económica del país”.

Finalmente, Lorduy reconoció que la abstención es un derecho a no participar, en respuesta a aquellas voces que consideran que el voto obligatorio va en contra de las libertades individuales.

“No resulta nada conveniente por lo menos inicialmente de que tú puedas terminar disfrutando de esas libertades cuando el poder y el dirección del Estado está en manos de una persona que fue elegida con la menos participación posible. Podría uno pensar que si esa posibilidad existe, hasta tu misma libertad podría estar en peligro”, puntualizó.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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