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Sus promotores advierten que aún hay sectores que quieren resistirse al proyecto.

La Alianza por la Niñez Colombiana lidera la presentación del proyecto.
La Alianza por la Niñez Colombiana lidera la presentación del proyecto.
ICBF

Fueron 24 meses de trabajo entre congresos, conferencias y reuniones con diversos sectores sociales en el país. Esta ha sido una pequeña parte de la lucha emprendida por la Alianza por la Niñez Colombiana, la cual, según uno de sus promotores esta iniciativa, ya ha adelantado labores en más de 54 países con el fin de proteger a los menores. Sin embargo, en algunos sectores aún presentan resistencia para la implementación de la ley encaminada a prohibir el castigo físico de menores en Colombia.

Desde la Alianza por la Niñez Colombiana lideramos desde hace dos años esta propuesta que se enmarca en una campaña global contra el castigo físico, humillante y degradante contra los menores de edad”, afirmó Alejandro Ruiz en diálogo con RCN Radio, donde además aseguró: “Una iniciativa como esta es fundamental en un país como Colombia que acaba de firmar los Acuerdos de Paz, los cuales buscan una transición social que permitan dejar una violencia que empieza primeramente en los hogares”.

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Lo cierto es que esta entidad ya ha empezado a generar debates alrededor del tema con tres universidades y han contado con la participación de más de 1.000 niños, niñas  y adolescentes en el proceso. A la iniciativa además se suman 25 organizaciones que trabajan por la niñez en el país e instituciones como el Instituto Colombiano de Bienestar Familia (ICBF) que están de acuerdo con la posible aplicación de esta ley.

“Hemos venido hablando con la Alianza Verde, Cambio Radical y el Centro Democrático donde la idea ha tenido buena acogida. El proyecto contiene normas que avanzan en la transformación cultural y de la pedagogía, es decir no se trata que los papás y las mamás ahora van a ir a a la cárcel por pegarles a los hijos. Se trata de medidas de acompañamiento pedagógicas, no sancionatorias para la construcción cultural de una educación sin violencia", explicó.

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Por otro lado, Ruiz aseguró que el problema es que Colombia viene de una 'cultura de los golpes' y para cambiar ese imaginario es necesario pensar en una pedagogía novedosa desde los servicios públicos, los escenarios culturales y los servicios de salud.

A pesar de las razones, según su promotor, en este momento hay espacios de la sociedad que se resisten a esta propuesta. "Por eso estamos conscientes de que vamos a tener resistencia. Sin embargo, así como se han adelantado acciones para detener la violencia contra la mujer, también se deben adelantar acciones que vayan en pro de la defensa de los niños”, concluyó.

Fuente

Sistema Integrado Digital

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