Cargando contenido

Ahora en vivo

Seleccione la señal de su ciudad

Jorge Iván González
Jorge Iván González salió del gobierno Petro.
Colprensa

Jorge Iván González, magíster y doctor en economía, es uno de los mayores expertos de Colombia en temas de desigualdad y hasta hace dos semanas ejerció como director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), donde fue además el arquitecto del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026.

Su salida del DNP causó sorpresa porque González ha sido cercano al presidente Gustavo Petro e incluso alcanzó a sonar como ministro de Hacienda, pues ayudó a construir el programa económico de Petro en la campaña. No obstante esa cercanía, diferencias con el primer mandatario lo llevaron separarse del cargo. Y de ese tema habló este viernes en una columna publicada en La República.

Lea también: Viceministro del Interior, Gustavo García, renunció a su cargo

En su texto, el exdirector del DNP plantea que hubo un conflicto entre el discurso del programa de Petro y la facticidad, es decir, los hechos concretos que se necesitan para llevar a cabo lo que propone el presidente.

Para González, el "discurso del programa de gobierno del presidente Petro es intrínsecamente válido", toda vez que plantea de forma explícita temas estructurales muy relevantes, "como la recuperación de los activos ambientales, la transición energética, la modernización del sector agropecuario, la búsqueda de la seguridad humana y la convergencia social y regional".

"Pero más allá de la validez intrínseca del discurso, la puesta en acción de las ideas requiere de la facticidad", comenta el exfuncionario, y explica que justamente para eso sirve el Plan Nacional de Desarrollo, para concretar esas ideas, por ejemplo, formulando planes de inversión que sean financiables.

De interés: Salida de Astrid Rodríguez del MinDeporte: estas son las primeras consecuencias para Colombia

"El plan plurianual de inversión se queda cortísimo frente a los ideales del discurso. Es inevitable que así sea", explica González. Así las cosas, se "generan frustraciones" y los "electores sienten que las promesas no se cumplen".

El problema es que el gobernante termina negando la realidad sobre la que se debe actuar: "Es el drama que resulta de las numerosas limitaciones institucionales, sociales, económicas, jurídicas y políticas. En lugar de aceptar los hechos fácticos como una realidad sobre la que es necesario actuar, el gobernante cae en la tentación de negarlos".

Y ese conflicto la validez del discurso y los hechos, dice González, tal vez fue la causa de su renuncia al DNP. "Durante estos meses, la inevitable tensión entre facticidad y validez no se pudo resolver. El conflicto se volvió insalvable. La absolutización de la bondad del discurso llevó a desconocer la complejidad de su realización práctica".

"Quizás allí radique el motivo último que hizo inviable mi continuidad en la dirección del Departamento Nacional de Planeación", concluye.

Fuente

Sistema Integrado Digital

Encuentre más contenidos

Fin del contenido.