Cargando contenido





Por Indalecio Castellanos

Para muchos músicos la calle es el lugar en el que se aprende, en el que se empieza a llamar a atención de un público que pasa distraído y desde luego, en dónde se le pone la trampa al centavo.

Cada calle tiene sus sonidos particulares y personajes que se apropian del entorno, que hacen suya la esquina y establecen su propio escenario en el lugar que el instinto les indica.

Muchos se los encuentros de los artistas se producen en la calle, un día son competencia y al otro terminan conformando un grupo, sobreviven, se rebuscan, pero también arman proyectos y  sueñan con grabar mientras la gente deja una moneda en el sombrero.

Claro que hay rebuscadores, gente sin talento, rehabilitados de las drogas, desempleados, gente de toda condición y desde luego, gente con talento.

Los integrantes de Buena Onda Social Groove se juntaron en la carrera séptima y ahí van con un trabajo discográfico que lanzaron enGaira.

Juan y Paula son un par de jóvenes colombianos que construyen sus propios instrumentos y han ido con su música por las calles de París, Barcelona y Bogotá.

Roca, el popular rapero colombo-francés, dice que la calle es “el vivío” y que hay un sabor particular en la música de quien “ha comido calle”.

Mientras para los transeúntes el caos en algunos sitios públicos es insoportable, para los artistas callejeros  es el insumo más importante para su trabajo.

El artista vallenato Daniel Baute sueña con el reconocimiento y recuerda que el propio Ed Sheeran empezó cantando en el metro de Londres.

La música ejerce siempre una influencia poderosa y la calle es un escenario incluyente para escuchar todos los tonos y acercarse a tanto personaje que es capaz de desafiar el ruido callejero con sus propios sonidos.

Siempre es bueno acercarse al espíritu de las ciudades escuchando las músicas que suenan incesantes, alegres  y muchas veces desafinadas y esta crónica es un buen pretexto.