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Esclavitud moderna
AFP

La "esclavitud moderna", un término definido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como el trabajo forzoso, matrimonios forzados y trata de personas, para 2019 tenía como víctimas a 40,3 millones de personas.

Una dramática cifra que cobra relevancia este 2 de diciembre, Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, fecha establecida por Naciones Unidas en 1949 -hace 71 años- y que reclama la erradicación de toda forma contemporánea de esclavitud. 

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Alfredo Ávila, historiador de la Universidad Nacional Autónoma de México, considera dos formas de comprender la esclavitud. 

"Una posición, que podríamos considerar muy estricta, es la que considera que la esclavitud es únicamente aquella que se define legalmente como la posesión de una persona sobre otra, la obligatoriedad de esa persona que es propiedad de otra de trabajar, de hacer todas las cosas que  su amo le dicta, siempre bajo ciertas normas", cuenta el experto en RCN Radio. 

Sin embargo, Ávila también destaca una posición más amplia que considera que hay otras formas de esclavitud y que pueden definirse como "la obligatoriedad del trabajo, como el trabajo compulsivo, forzoso, y estas por supuesto existen desde la antigüedad, y yo soy partidario de esta visión más amplia del concepto de esclavitud".

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[AUDIO] Alfredo Ávila, historiador de la UNAM, habla sobre la esclavitud moderna

0:27 5:25

Explica que en la antigüedad se podían hacer esclavos por guerra, aquellos que eran derrotados se convertían en esclavos de los ganadores Y, por ejemplo, en el mundo andino "gente muy pobre solía también venderse para servir como trabajadores compulsivos, como esclavos, a otras personas".

Además, dice Ávila, "había una esclavitud como tributo. Es decir, algunos pueblos que conquistan a otros les dicen a los conquistados que envíen esclavos que con pagos periódicos".

Pero, al conmemorarse 71 años de esa petición de la ONU para acabar con las formas modernas de esclavitud, el historiador mexicano retrata el término como "trabajadores muy pobres, de áreas marginadas en otros países América Latina, aunque no sólo en América Latina, que son llevados a otros lugares para trabajar en grandes propiedades, en la industria minera, en otro tipo de empresas y negocios que tienen que trabajar de manera compulsiva y extenuante, sin tener apenas derechos". 

Pero además de que persiste la esclavitud, el historiador dice que, al menos en América Latina, "hemos preferido asumir que como durante la época colonial éramos precisamente una colonia de dos potencias europeas, España y Portugal. Entonces la responsabilidad no es nuestra" y se desconoce incluso la presencia de comunidades bastas como la africana en el Caribe. 

Y ya que es evidente el legado de la esclavitud abolida en América Latina en el siglo XIX, Alfredo Ávila destaca al menos tres formas de compensación. 

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"En algunos casos se ha procurado tener compensaciones directas, es decir, se buscan descendientes de personas que sufrieron esclavitud, y se les hacen compensaciones económicas, pero eso no lo hacen los Estados, lo hacen organizaciones".

Los otros tipos de compensación son "la simbólica, que es evitar que una comunidad que fue víctima del trabajo forzado, de trabajo compulsivo y de la esclavitud, tenga que seguir viendo estatuas de algún esclavista. Pero también hay que dejar de pensar en quiénes tuvieron la culpa y vamos a tomar cartas en el presente con aquellas poblaciones que en la actualidad tienen una carga de marginación"

Según la OIT, de las 40,3 millones de personas que hoy son víctimas de esclavitud moderna, 71 % son mujeres y niñas, y 25 % son niños. 

Fuente

Sistema Integrado de Información, con EFE

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