Activistas Cambio Climático. / Foto: AFP

El acuerdo legal universal de lucha contra el cambio climático que los países aprobaron  en París desarrolla todo un paquete de medidas vinculantes a largo plazo para lograr un fin: que la temperatura del planeta no aumente más de 2 grados a finales de siglo respecto a los niveles preindustriales.

Lograr el límite de 2 grados

Los países aluden al límite de los 1,5 grados centígrados como el aumento de temperatura que no convendría superar para que los impactos del calentamiento no sean catastróficos, según el texto que fue aprobado en el plenario de la cumbre del clima (COP21).

En la segunda mitad de este siglo, se deberá llegar a un "equilibrio" entre las emisiones y la capacidad de absorber gases, principalmente el dióxido de carbono. Este último punto abre la puerta de forma clara a los mecanismos de secuestro y almacenamiento de carbono, una vía que defienden los países petroleros para no cortar ya con los combustibles fósiles.

Vinculante

El Acuerdo de París, que cuenta con 11 páginas y una "Decisión" que lo desarrolla en otras 20, es jurídicamente vinculante, aunque no su totalidad: no lo son los objetivos nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que presentan los países, como pretendían China, Estados Unidos o la India.

El pacto entrará en vigor en 2020 y con él las 186 contribuciones nacionales de lucha contra el cambio climático presentadas.

Cada cinco años los países deberán revisar sus contribuciones por un mecanismo de "reporte y rendición de cuentas transparente", con la idea de ir renovando sus promesas nacionales al alza para lograr el objetivo propuesto de que la temperatura no aumente más de dos grados, y los nuevos compromisos nunca podrán ser menos ambiciosos que los anteriores.

Los países se proponen que las emisiones toquen techo "tan pronto como sea posible", reconociendo que esta tarea llevará más tiempo para los países en desarrollo, y que se efectúen reducciones rápidas a partir de ese momento para encontrar "un equilibrio entre las emisiones provocadas por la acción del hombre y lo que puede absorber la atmósfera" en la segunda mitad de siglo.

De este párrafo, que hace referencia a los objetivos de mitigación a largo plazo, desapareción primero una meta de reducción para 2050, después la descarbonización y finalmente la referencia a la "neutralidad" de emisiones que debía alcanzarse en la segunda mitad del siglo.

Lo que no serán legalmente vinculante son los objetivos de reducción de emisiones de cada país. Este punto se ha tenido que incluir para evitar que Estados Unidos, el segundo mayor emisor mundial, no se quede fuera del pacto, ya que tendría problemas para ratificarlo en su país si se le imponen desde fuera metas concretas de reducción de emisiones.

Gases Efecto Invernadero

Lo que vienen a decir los nuevos objetivos a largo plazo del Acuerdo de París es que se podrá seguir emitiendo gases de efecto invernadero siempre que estos puedan ser capturados y almacenados geológicamente, además de por el efecto "sumidero" que poseen los sistemas naturales.

El texto, de hecho, hace un reconocimiento a los bosques como sumidero y a la obligatoriedad de preservarlos, con la ayuda internacional que ello requiera.

El acuerdo también recoge las necesidades de financiación de la adaptación, un mecanismo de pérdidas y daños por el cambio climático, y la acción climática antes de 2020, todo ello "en base a las capacidades de cada uno".

Financiación

El acuerdo  fija como suelo para la financiación climática un mínimo de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020.

Aborda asimismo la noción de "justicia climática", y en cada aspecto está reflejada la diferenciación entre países a la luz de las circunstancias nacionales.

Por: EFE Y AFP