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Decenas de adultos mayores en Bogotá en condición de vulnerabilidad buscan un lugar en donde pasar las noches, de manera digna.

Albergues para ancianos en Bogotá
Foto: RCN Radio

Don Samuel es un hombre de 76 años de edad, oriundo del departamento del Cesar. Y aunque cuenta con un pasado exitoso en el mundo de la política, hoy se encuentra en Bogotá junto con su esposa, de 92 años, sin un techo.

Hace más de diez años y mientras era concejal del municipio de Chiriguaná (Cesar), tuvo que abandonar todo y salir con su familia, tras haber sido desplazado por la violencia. "Me dijeron que me tenía que ir en menos de 24 horas o que me mataban a mi y a mi familia... esa gente sí cumple y por eso agarré lo poco que tenía y me fui de una", dijo.

A su llegada a Bogotá se empleó en varios oficios para tratar de subsistir junto con su familia, pero las deudas y malas inversiones del poco dinero que le quedó, lo dejaron en la quiebra. "Tuve un restaurante en el sur de la ciudad. De ahí vivimos varios años, pero luego las deudas y unos préstamos que hicimos para poder sostenernos, hicieron que nos tocara vender y quedarnos sin nada", relató.

Sin embargo, hace varios meses don Samuel y su esposa Marina cuentan con una opción para poder vivir de manera digna, en los refugios denominados  'Centro Noche', que funcionan en Bogotá desde 2016.

Este modelo que se asemeja al de la película 'En busca de la felicidad', pretende justamente eso, ofrecer un hogar temporal a decenas de personas que no tienen donde pasar sus noches.

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Cada día y una vez entra la tarde, decenas de personas acompañadas únicamente de un par de bolsas en las que guardan sus pocas pertenencias, hacen fila para lograr uno de los 50 cupos que les permita pasar la noche en ese lugar.

Allí don Samuel, doña Marina y otras 48 personas tienen la posibilidad de bañarse con agua caliente, recibir la cena, realizar actividades lúdicas, compartir un rato de televisión y especialmente, dormir en una cama y bajo un techo.

"Acá tenemos todo lo que necesitamos y estamos hasta mejor que en la casa. Nos dan una comida muy buena y tenemos una cama donde dormir. Acá estoy con mi vieja que tiene 92 años y nos acompañamos los dos", señaló.

La historia de don Samuel y doña Marina es tan solo una de las muchas que se viven diariamente en este refugio del Distrito. Actualmente hay seis lugares, cada uno con un cupo para 50 personas.

Los Centros Noche están diseñados para mayores de 60 años, población víctima de la violencia y en condición de vulnerabilidad, por lo que todos los días estos lugares pueden ser ocupados por personas diferentes.

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Otra de las condiciones es que las personas que acudan a estos lugares sean autónomas, ya que a pesar de que hay enfermeros y otros profesionales pendientes de su cuidado, deben realizar las actividades de manera independiente. Así lo indicó Marco Peña, coordinador del proyecto.

"En este momento, nosotros tenemos 25 unidades operativas para Centros Día y seis unidades operativas para Centros Noche (...) son servicios que buscan brindar herramientas y posibilidades para que las personas mayores de 60 años en Bogotá, tengan una oferta de servicios pedagógicos, artísticos y que con un acompañamiento, puedan contar con un envejecimiento activo", dijo.

Agregó que "ambos funcionan de manera distinta. Es un servicio de acompañamiento y existe una validación que es la que rige el funcionamiento de estos lugares".

Doña Marina, quien a sus 92 años se moviliza con dificultad con la ayuda de un bastón, aseguró que este lugar se convirtió en su hogar y que ahí es feliz, a pesar de que duerme en cama separadas con su esposo.

"Yo acá soy feliz. Tenemos todo y más de lo que necesitamos porque nos tratan muy bien y nos atienden mejor que en la propia casa", dijo.

Con una gran sonrisa, aseguró que "podemos compartir con otras personas y luego hacemos otras cosas. Yo acá me puedo quedar con mi esposo porque tenemos un cuarto que nos dieron, pero eso sí, en camas separadas".

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[AUDIO] Crónica sobre los albergues para la tercera edad en Bogotá.

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Este par de abuelos también hacen parte del programa denominado 'Centro Día', en el que 1.250 personas también en condición de vulnerabilidad, tienen la posibilidad de recibir alimentos, hacer ejercicio y otras actividades entre las 8 de la mañana y la cuatro de la tarde, antes de ser ocupado por los visitantes nocturnos.

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Ese es el caso de don José Fuentes, un abuelo de 70 años quien pese a que cuenta con una vivienda propia, no tiene los recursos para sostenerse. Este hombre hace parte de los subregistros de la pobreza oculta que también se presenta en la ciudad.

"Hace muchos años que estoy solo. Yo tengo mi casa, pero no cuento con una pensión y lo que me entra del arriendo me alcanza escasamente para poder pagar los recibos y el impuesto que llega, porque no me queda ni para comer", dijo.

Este hombre agregó que "gracias a Dios hace varios meses tengo la posibilidad de venir acá y además de que me brindan la comida, tengo la posibilidad de aprender muchas cosas, porque siempre nos enseñan a cuidar nuestro cuerpo y muchas otras cosas más".

Por su parte Selene Guerrero, coordinadora de uno de estos centros, señaló que la idea de estos lugares es tratar de devolverle a estos adultos mayores algo de lo que la suerte, las malas relaciones familiares y la falta de oportunidades, les arrebató.

"Tenemos el funcionamiento de los dos servicios. Estas personas mayores toman sus alimentos y luego realizan varias actividades (...) hay personas de alta vulnerabilidad por abandono de sus familiares que requieren mayor cuidado de parte nuestra", aseguró.

La mujer dijo que "pueden llegar personas diferentes y todo depende de la prioridad, pero lo que queremos es que estas personas tengan una posibilidad de estar acompañados y de compartir momentos felices".

Arturo Serna es otro de los cientos de casos que todos los que pasan por este lugar. Este abuelo de 77 años vive solo en una pieza del barrio Quiroga, en el sur de Bogotá, desde hace más de 30 por una decepción amorosa. Su esposa  lo dejó y se llevó a sus hijos y de paso a su vida, porque asegura que desde ese momento nuca volvió a ser el mismo.

"Eso pasó hace mucho rato y ella la verdad me dejó por otra persona y mis hijos se fueron con ella... no quise volver a preocuparme de mi pasado y no quise saber nada de ellos y me fui solo para una pieza y vivo acá cerca", cuenta.

Don Arturo dice que aunque no es feliz vive tranquilo y que este centro le ha ayudado a salir del encierro en el que estaba.

"Vivo solo pero me siento muy realizado, porque acá me orientan, me capacitan, me alimentan y nos ayudan también a reflexionar sobre nuestra vida y lo que hacemos todos los días (...) no vivo feliz pero sí tranquilo", precisó.

Expertos advierten que lo más preocupante es que en la mayoría de estos casos el común denominador es la ausencia de familias unidas, mientras advirtieron que la pobreza también juega un papel fundamental en esta situación.

"Hay que buscar que toda la sociedad tome conciencia hacia la persona mayor porque hemos venido encontrando que por dificultades familiares y por la ruptura de esos vínculos se han venido alejando de ellos y se pierde ese escenario", indicó el coordinador del proyecto, Marco Peña.

De acuerdo con una reciente encuesta del DANE,  278 mil personas en Bogotá se encuentran en condición de pobreza extrema y la capital del país es la segunda ciudad con los índices más altos, después del departamento del Atlántico.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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