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Protesta de personal médico por falta de condiciones para laborar, durante la pandemia.
Protesta de personal médico por falta de condiciones para laborar, durante la pandemia.
AFP

Amenazas de muerte, expulsiones de los lugares en los que viven, la imposibilidad para entrar a supermercados a comprar alimentos y hasta dificultades para acceder al servicio de transporte, son los casos que ha tenido que enfrentar el personal médico en Colombia desde que se inició la cuarentena en el país.

Las primeras manifestaciones de intolerancia se dieron cuando, días después de iniciarse la cuarentena a finales de marzo, las personas que vestían uniforme del personal sanitario reportaron problemas para tomar el transporte público recibiendo el rechazo por parte de algunas personas.

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Miembros del personal de la salud denunciaron que algunos taxistas se negaban a prestarles el servicio. Esas manifestaciones también se vieron en varias ciudades del país especialmente en el ingreso de espacios como supermercados, cajeros y tiendas en donde se negaban a dejar entrar a las personas que vestían uniforme de salud. Estas manifestaciones se siguieron presentando de manera esporádica.

El 31 de marzo en la ciudad del Cali, un médico denunció haber sido expulsado de la unidad residencial en la que vivía por parte de sus vecinos, que argumentaron corrían riesgos de contagiarse con el coronavirus si el médico continuaba viviendo en ese mismo lugar.

El país se conmovió el 23 de abril cuando se conoció la noticia de un médico que fue amenazado en el conjunto residencial en el que vive en el norte de Bogotá.

“Doctor si no se va matamos a su esposa y a sus hijos” escribieron en una pared contigua a la puerta de ingreso a su apartamento.

Una vez se conoció el hecho hubo también una manifestación de solidaridad por parte de los vecinos del conjunto que, posterior a que se conociera la amenaza, publicaron en sus ventanas mensajes de solidaridad y hasta recibieron con aplausos al médico.

Hasta el momento no se ha conocido quien estaría detrás de las amenazas al médico e, incluso, se llegó a contemplar la asignación de un esquema de seguridad para él.

Temor e ignorancia por parte de la comunidad

El médico Óscar Barbosa hace más de 15 años está asignado a las labores de atención en la unidad de urgencias. Recordó cómo las manifestaciones que se hacían por parte de algunos sectores de la sociedad, en las que se calificaba de héroes al personal de la salud, no se refleja cuando en las calles observan el rechazo de las personas.

Por esa razón y ante los hechos recientes, el personal médico ha decidido a cumplir con su labor pero sin uniforme.

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La gente no sabe que uno llega al hospital y se cambia por otro uniforme que es estrictamente hospitalario y la gente no está al tanto de saber. El estigma en las unidades residenciales si me parece gravísimo porque eso ya depende de los administradores de las unidades para estar socializando de manera eficaz la información y el estigma está porque la gente tiene miedo, y el estigma está porque hay ignorancia y obviamente uno se siente mal”, señala el médico Barbosa.

Casos como el del primer médico en Colombia que luego de recuperarse volvió a atender a sus pacientes, pero que decidió proteger su identidad para evitar la discriminación, o los informes que expusieron cómo el estar en la primera línea de atención del coronavirus y enfrentarse al rechazo y al estigma ha desencadenado en síntomas depresivos y de ansiedad, reflejan el impacto real que situaciones como la ocurrida contra el médico José Julián Buelvas en el municipio de Soledad, departamento del Atlántico, luego de recibir en su lugar de trabajo coronas fúnebres, están ocasionando para el personal se la salud.

Fuente

RCN Radio

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