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Bienes de Farc 
AFP

Permanecer casi escondidas luego de hacerse visibles al presentarse ante el país como víctimas de las Farc, tras haber sido parte de la misma guerrilla, es a lo que deben enfrentarse a diario las integrantes de la denominada Corporación Rosa Blanca.

El 19 de diciembre de 2017 se concretó la iniciativa que reunió a varias exguerrilleras de las Farc al comprobar que, como lo señala Lorena Murcia, “todas las denuncias por los delitos que se cometieron están archivadas, nunca pasó nada, no siguieron los procesos”.

Como Lorena, varias de sus excompañeras de armas, no se desmovilizaron con el acuerdo del Teatro Colón, tampoco llegaron a las zonas veredales transitorias. La mayoría escaparon de la guerrilla y llegaron a guarniciones militares antes del proceso de paz.

“Las Farc dijeron que nosotras eramos traidoras, entonces que no nos reconocían y no podíamos estar como si hubiéramos sido parte de las Farc”, agrega Lorena.

Así nació entonces la denominada Corporación Rosa Blanca, una organización conformada por quienes, obligadas se vistieron de camuflado, botas y portaron armas con el brazalete de las Farc en varias zonas del país, dice Sandra.

“Somos más o menos un grupo de 365 niñas, todas en este momento estigmatizadas y muchas queriendo quedarse en silencio”, agrega.

Inicialmente fueron recibidas en varios escenarios en los que contaban lo que, según ellas, tuvieron que vivir cuando eran guerrilleras. Pero con el paso del tiempo y con las revelaciones que hacían sobre los delitos de los que se declaran víctimas como reclutamiento forzado, abuso sexual y violencia de género, dicen, empezaron a recibir amenazas porque pareciera que “fue como un delito haber denunciado y así se sentía porque se ha recibido persecución”, asegura Morales, vocera de la organización.

La visibilidad que obtuvieron provocó que las amenazas se extendieran a sus familias. A pesar de algunos esquemas de seguridad otorgados por la Unidad Nacional de Protección, UNP, el apoyo, revelan, no ha sido suficiente.

“En este momento la UNP me tiene brindado a mí un carro blindado dos personas de seguridad, un chaleco antibalas y un celular, pero esta seguridad es en el día y en la noche quedamos expuestas a cualquier situación y no sentimos la protección del Estado como tal”, agrega Sara Morales.

De acuerdo con la UNP, la solicitud de medidas de seguridad, se hace individualmente y no de forma colectiva. Una vez se comunica el reporte y se autoriza por parte de la persona el estudio de riesgo se analiza cada situación por separado. Hoy en los registros de la entidad  de las personas que conforman la Corporación Rosa Blanca, solo aparecen cuatro autorizaciones de estudios de riesgo, dos de la cuales ya han resultado en medidas de protección y otras dos aún están siendo analizadas.

“Queremos ser otras personas y queremos contar con el apoyo de la sociedad, que nos reconozcan también como víctimas de este conflicto porque ninguna escogió llegar a esa organización”, puntualiza la vocera de la organización.

Las integrantes de la Corporación Rosa Blanca, aseguran no tener una sede, ni tampoco recursos o ingresos fijos. Las conferencias o charlas que dictan son producto de invitaciones que reciben. Su interés es también hacer parte del proceso de reparación de víctimas del conflicto armado.

Fuente

RCN Radio

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