Autoridades proyectan una tendencia al envejecimiento de la población en Bogotá

Anciana
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La capital del país podría tener dentro de dos años más de un millón 153 mil personas mayores de 60 años, según estadísticas oficiales. Algo que resulta de la combinación de muchas variantes que van desde la disminución en el número de nacimientos, (pues las mujeres cada vez quieren tener menos hijos o no desean tener hijos)  hasta una mayor cobertura de servicios médicos a una población mucho más amplia. ¿Están el Distrito, las familias y los mismos viejitos preparados para una vida digna por muchos años más?

Aunque la tendencia en el aumento de dicha población se proyecta a nivel mundial, tan sólo en Bogotá las cifras evidencian una significativa expansión de abuelos dentro de la torta poblacional, ya que treinta años atrás había 266 mil personas mayores de 60 años, frente a 902 mil que existen actualmente, representado en un 11.5% que dentro de dos años ascenderá al 14% en la ciudad. 

La directora poblacional de la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS) Margarita Barraquer, advirtió que éste es el resultado de observar los datos del último censo poblacional que hizo el Dane y de cómo se hacen las proyecciones de población en relación con ese censo. “En 1985 el 14% de la población de Bogotá eran niños entre 0 y 4 años, luego en 2015 ese porcentaje bajó a ser 7.7%, es decir una participación mucho menor en el total de la población de los niños de 0 a 4 años en 2015”, anotó la funcionaria

Explicó que “estas cifras lo que muestran es que la población de Bogotá está sufriendo un cambio estructural en términos de su composición por rangos etarios, es decir cada vez tenemos menos niños y más personas mayores, porque la tasa de natalidad se ha venido disminuyendo. Las mujeres tienen cada vez menos niños en promedio por mujer, pero además los sistemas de salud se han venido fortaleciendo, entonces la expectativa de vida aumenta, es una situación de la población bogotana y de la población mundial”. 

La médica Ivonne Díaz Yamal, presidenta de la Federación Colombiana de Obstetricia y Ginecología (Fecolsog), coincidió en que estamos disminuyendo en cantidad de niños y la gente de edad mayor está viviendo un poco más. “Estamos en un país que está en desarrollo, cada vez estamos aplazando más la fertilidad. Ahora las mujeres trabajan más y estudian más, es algo muy paralelo a lo que es el siglo XXI”, sostuvo.

La presidenta de Fecolsog, basada en la última Encuesta Nacional de Demografía y Salud, revelada en 2015, afirma que aunque la fecundidad ha venido decreciendo, se evidencia que el porcentaje de embarazo en adolescentes sigue siendo alto, sobre todo en niñas de 13 a 19 años y asegura que “la  cantidad de niños que se tienen en este momento es de 1.8% casi 1.9% y la tasa de natalidad es alrededor de un 15%, en ese orden de ideas es cierto que estamos disminuyendo en cantidad de niños y la gente de edad mayor está viviendo un poco más”. 

Vejez sin planeación 

Pero aunque estas tendencias demuestran que Bogotá se está envejeciendo aceleradamente, preocupa más las condiciones económicas en las que ésta población llega al rango de los mayores de 60 años para llevar una vida digna. 

Para Nubia Ruiz, profesora asociada del departamento de sociología de la Universidad Nacional y doctora en demografía, “hablar de envejecimiento en Colombia es todavía muy prematuro, pero no es prematuro pensar y animar el pensamiento de la población y sobre todo de la población de las políticas estatales a percibir la aproximidad de envejecimiento como una oportunidad”.

Agregó que el envejecimiento no tiene por qué ser un problema: “el envejecimiento es una realidad con la que tenemos que vivir las sociedades contemporáneas más ahora que antes para quienes aspiramos afortunadamente  a llegar a viejos”, dijo la experta. 

Ruiz además afirmó que “en la sociedad, el envejecimiento tiende a ser una maldición o una situación problemática; es problemática cuando una sociedad como la nuestra jamás se ha preocupado por sus viejos, no lo hacen por los niños menos por los viejos”  

Un bastón en la economía familiar 

Respecto a los ingresos de la población mayor, la socióloga dijo que cerca del 65% de nuestra población mayor del 65 años no goza de una pensión así haya trabajado. 

“El sistema de seguridad social es extremadamente inequitativo, no tenemos derecho en Colombia a una pensión obligatoria al menos del salario mínimo para todas las poblaciones como lo tienen otras ciudades”, señaló.

Así las cosas, para Nubia Ruíz llegar a viejo sí que realmente significa una carga porque finalmente a los viejos los estamos cargando o los está cargando su familia y paradójicamente algunos abuelos que hoy tienen pensión son el único soporte de ingreso seguro para muchas de las familias”.  Es decir, que en algunas familias esta relación se invierte, ya que el único ingreso seguro que tiene un núcleo familiar es el ingreso del abuelo pensionado y de ahí dependen muchas personas”. 

La experta además enfatizó que la población mayor debe ser atendida en la integralidad de sus necesidades.  “El ser humano y la población en cualquier parte del planeta debería tener derecho a todo lo básico y más, yo creo que la visión sobre los adultos mayores es una visión gestada a partir de ver al adulto mayor como un estorbo, como un gasto al cual ninguna política pública le apuesta porque al final se van a morir, es una lógica inhumana y su atención integral debe incluir vivienda, alimentación, atención en salud, calidad de vida, recreación, entre otros”, dijo Ruiz 

Afirmó además que “ni las políticas del distrito, ni las condiciones de los abuelos que viven en la calle o sin seguridad social, tienen condiciones de envejecimiento digno. Las políticas públicas del Distrito tienen que entender que la sobrevivencia de una persona no puede ser el resultado del ejercicio y el esfuerzo de una familia ni es solamente el resultado del azar de alguien que tenga una suerte genética que le permita sobrevivir”. 

Más informalidad laboral

Un informe de la Fundación Saldarriaga y Concha, revela que en cuanto a la situación laboral, después de la edad de jubilación, las tasas de informalidad laboral aumentan, evidenciando que menos de una de cada cuatro personas adultas mayores recibe ingresos. El 3.6% de los adultos mayores recibe menos de un salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV), el 9.7% entre 1 y menos de 2 SMMLV y el 9.5% reciben 2 o más SMMLV.

En otros casos, algunos abuelos recurren a la ayuda que otorga el Distrito, a través de un subsidio (tipo C) de 120 mil pesos mensuales por persona, existente desde el año 2001, pero cuyo valor no ha incrementado desde el 2013 y que en muchos casos termina siendo administrado por sus hijos o nietos. 

De los 902 mil adultos mayores que habitan actualmente en Bogotá, 138 mil 671 abuelos se benefician con este apoyo económico con el que hacen peripecias para alcanzar a cubrir sus necesidades básicas tales como alimentación, transporte y pago de servicios públicos, quedándose cortos en algunas ocasiones para cubrir la adquisición de sus medicinas o incluso destinar algo para recreación y vestuario. 

Doña Crisanta tiene 88 años y vive con su hija y sus tres nietos. Se beneficia con dicho apoyo económico y se inquieta por asistir una vez por semana para disfrutar de actividades físicas, artísticas, acompañamiento psicosocial y alimentación en una sede de los Centro Día que el Distrito tiene en Bogotá

“Me agrada venir aquí, tal sería que la primera vez que me trajeron de la misma emoción me enfermé porque la tensión se me subió”, cuenta. 

Su único ingreso de 120 mil pesos que incluso es un bastón dentro de su economía familiar, lo destina para el mercado, las medicinas que no le cubre su Eps y los taxis cuando debe ir al médico, una entrada que califica como una bendición para no sentirse una carga en casa. 

¿A quiénes cobija el subsidio?

Para acceder a este subsidio que es financiado con recursos de la SDIS y los Fondos de Desarrollo Local, hay que cumplir con ciertos criterios de ingreso como ser colombiano o haber residido durante los últimos diez años en Colombia.

Entre tales requisitos está el que las mujeres deben ser mayores de 54 años y los hombres de 59;  estar clasificados en los niveles 1 o 2 del Sisbén;  no poseer bienes, ni estar pensionado y carecer de rentas o ingresos suficientes para subsistir.

El subsidio también cobija a personas que viven solas y su ingreso mensual no supere los 390 mil pesos(medio salario mínimo mensual vigente); personas que viven en la calle y de la caridad pública; personas que viven con la familia y el ingreso familiar sea inferior o igual a 870 mil pesos (un salario mínimo legal mensual vigente); o residen en un Centro de Bienestar del Adulto Mayor; o asisten como usuarios a un Centro Diurno.

Líneas de pobreza 

Según datos del DANE, la línea de pobreza es el costo per cápita mínimo de una canasta básica de bienes (alimentarios y no alimentarios) en un área geográfica determinada. 

En 2017 la línea de pobreza en Bogotá D.C. fue de 270 mil 124 pesos frente a 260 mil 091 pesos en 2016. De acuerdo con lo anterior, un hogar en Bogotá D.C. compuesto por cuatro personas, es clasificado como pobre si su ingreso está por debajo de un millón ochenta mil cuatrocientos noventa y seis pesos ($1.080.496), es decir, no alcanza para comprar la canasta de pobreza.

Por su parte, la línea de pobreza extrema es el costo per cápita mínimo de una canasta alimentaria que garantiza las necesidades básicas calóricas. 

Eso significa que una persona está en condición de pobreza cuando no tiene un ingreso mensual suficiente para lograr un nivel mínimo de sobrevivencia. Para Bogotá D.C., el valor de la línea de pobreza extrema en el 2017 fue de ciento veinte un mil trescientos dos pesos ($121.302), es decir, que un hogar de cuatro personas es clasificado como pobre extremo si su ingreso está por debajo de cuatrocientos ochenta y cinco mil doscientos ocho pesos ($485.208). 

Reducción del Presupuesto a la mitad

En un reciente debate de control político al tema adulto mayor, el concejal Celio Nieves afirmó que el presupuesto designado para los programas de adulto mayor en la capital del país es de $43 mil 500 millones de pesos en lo concerniente a envejecimiento digno, activo y feliz, mientras que en la anterior administración el monto que se designó con el mismo fin ascendía a 84 mil millones de pesos, evidenciando una reducción de casi el 50% que se traduce en que “no se ejerce un derecho pleno, digno y con equidad para que el adulto mayor goce de un entorno saludable”.

Respecto a un posible aumento de este bono que ya lleva más de cinco años siendo el mismo, Margarita Barraquer, asegura que “la realidad fiscal de la ciudad y del país lleva a que no haya sido posible el incremento en el valor del bono.

Esto genera un debate en torno a la decisión de disminuir el número de bonos en función de incrementar el valor o mantener el valor actual y poder apoyar a un número mayor de personas mayores”, dijo la funcionaria 

Barraquer considera que es necesario empezar a fortalecer cada vez más las políticas públicas dirigidas al adulto mayor sin descuidar las políticas públicas de las otras poblaciones.

“Hay que revisar que hoy tenemos una sociedad que se está configurando de manera diferente y en esa medida tenemos que reconocer esa configuración para a partir de ahí diseñar la política pública”, explicó la directora poblacional de la Secretaría de Integración Social del Distrito 

Rafael Uribe Uribe, Suba, San Cristóbal, Bosa y Ciudad Bolívar, son las localidades con más ayuda económica, teniendo en cuenta que son las que registran la mayor cantidad de abuelos atendidos por el Distrito y aunque el aumento de esta ayuda depende de que sea sostenible en el tiempo, precisamente es el tiempo en el que la demanda de abuelos será mucho mayor. 

Por: Catherine Nieto Morantes.

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