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Los campesinos cuentan que el cambio climático les cambió la vida y la manera de relacionarse con la naturaleza.

Campesinos del municipio de Guatavita y Sesquilé (Cundinamarca).
El cambio climático ya es evidente en las zonas cercanas al páramo de Chingaza que abastece de agua a Bogotá.
RCN Radio.

En las zonas cercanas al páramo de Chingaza, en Cundinamarca, lugar que abastece de agua a Bogotá en un 70 %, los campesinos ya están sintiendo y padeciendo el cambio climático. 

Escasez de agua en los ríos, riachuelos y quebradas. Cambios bruscos de temperatura son el 'pan de cada día' desde hace ya varias décadas, en lugares donde se fabrica el agua. 

María Helena Rodríguez, campesina de la vereda Carbonera Alta, en Guatavita (Cundinamarca) -a hora y media de la capital colombiana-, cuenta que el clima ya no es el mismo de antes.

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"Recuerdo cuando era pequeña había una época precisa de verano e invierno. Ahora no, en cualquier momento llueve o hay una helada", indicó.

Gilma Rodríguez, de la vereda Uval en Sesquilé (Cundinamarca) habla también de las consecuencias del cambio climático en su finca. 

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[AUDIO] Crónica Carolay Morales Cambio Climático Campesinos Bogotá.

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"Ver que ya no sabemos cuando exactamente es verano, cuando es invierno. Nosotros hemos generado eso por la falta de conciencia", señaló. 

Algunos ríos como el San Francisco reciben agua del páramo de Chingaza y ayudan a abastecer de agua potable a Bogotá. Este río es cercano a las fincas de María Helena, Gilma y Rogelio Prieto, un cultivador de papa y ganadero de la vereda Ranchería del municipio de Sesquilé.

"El cambio climático es que antes había mayor cantidad de agua en las fincas, ahora hace unos diez años, el caudal no es el mismo, ha venido disminuyendo, no teníamos los árboles", afirmó. 

La vida para nuestros campesinos no ha sido fácil.  Ana Delia Rodríguez cuenta que por necesidad, para no aguantar ella ni su familia hambre, tuvieron que talar árboles.

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"Lo que pasa es que uno tiene su finca aquí y una reserva de monte y tenemos que acabarlo porque entre más días más necesitamos, muchas necesidades en el campo, cosa que nadie se da cuenta de eso", sostuvo. 

Este panorama parece cambiar para 64 familias campesinas que están en la ronda de los ríos que abastecen de agua a Bogotá. 

Desde hace tres años, el ministerio de Ambiente, la ONG Conservacion internacional y distintas entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) vienen implementando un proyecto para ayudar a los campesinos de esta zona a modificar la manera de producir, teniendo en cuenta la naturaleza.  

Este proyecto de adaptación al cambio climático en ecosistemas de alta montaña funciona en cuatro lugares estratégicos para que el agua potable llegue a Bogotá y a sus alrededores. 

Más de cuatro millones de dólares costó implementar este plan piloto de adaptación al cambio climático en este ecosistema de alta montaña.

El objetivo es reproducirlo en más lugares del país, donde están los 47 páramos, para que los campesinos puedan vivir mejor económicamente y con un ambiente sano.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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