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Venezolanos, sorprendidos usando menor para la mendicidad.
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Pedir ayuda y en algunos casos limosna es otro fenómeno que cambió durante la cuarentena. Una gran mayoría de las personas que en la informalidad obtenían dinero para atender necesidades diarias y que con las medidas de aislamiento no pudieron seguir saliendo a las calles, ahora se dedican a pedir comida y colaboración a través de redes sociales como Twitter y Facebook.

Autoridades advierten que esta situación también puede ser usada para engañar a las personas.

María Hernández vive en Puerto Asís, en el departamento del Putumayo. Antes del mes de marzo se dedicaba a las ventas ambulantes. Hace unas semanas sin la posibilidad de obtener un sustento para ella, sus cuatro hijos y sus abuelos, decidió crear una cuenta en Twitter a través del cual pide ayuda.

“Cualquier persona que me quiera ayudar se lo agradecería con todo el corazón, porque realmente necesitamos la ayuda y si alguien me puede dar trabajo, muchas gracias”, se escucha en un video publicado en su perfil.

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Emily Bernal llegó a Colombia hace un año en medio de la migración desde Venezuela. Hace poco tuvo un hijo. Su hermano era la única persona que había podido conseguir trabajo en un restaurante, pero el local cerró cuando se inició el aislamiento social. 

Dice que vio en las redes, específicamente en Twitter, una alternativa para acudir a la caridad porque “es una plataforma que tiene más alcance de personas, más personas pueden compartir los tuits y pensé en eso, de repente una mano amiga que quiera colaborar con comida, pañales, mi mamá necesita medicina porque es hipertensa”.

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[AUDIO] Mendicidad de las calles a las redes sociales

0:27 5:25

Actividades sociales y pobreza en el mundo virtual

Samir Estefan, economista de la Universidad de los Andes y experto en transformación digital, advierte que cuando las personas tuvieron que quedarse en las casas, muchas actividades sociales se trasladaron a las redes.

Las derivadas de los problemas que enfrenta el país también pues “en la medida en que la gente no puede salir pues no podrá encontrar en la calle a quien pedirle esa ayuda y aunque es interesante también es doloroso ver cómo la mendicidad y cómo las redes sociales empiezan a inundarse de gente que pide ayuda”.

Nubia Janeth Ruiz, socióloga de la Universidad Nacional y doctora en Demografía de la Universidad de Barcelona, asegura que lo que está ocurriendo expone una pobreza que en la antigua normalidad, antes de la pandemia, estaba disfrazada con trabajos informales, por días y condiciones de precarización para las personas.

“Esta situación que la gente tenga que acudir a las redes a pedir también deja ver cómo las políticas del gobierno no tienen la cobertura ni la posibilidad de llegarle a la gente, no es fácil para nadie pedir comida, pedir ayuda, convertirse en limosneros en un país que vive de la limosna y la generosidad de los menos pobres con los más pobres”, agrega la socióloga Ruiz.

Pescando en río revuelto

Y si bien el reflejo de la pobreza de las calles en las redes sociales puede ser un canal para establecer una comunicación entre quienes necesitan y quienes quieren ayudar, también puede ser un riego.

El coronel Luis Fernando Atuesta, comandante del Centro Cibernético de la Policía, revela que en estos escenarios también se ha identificado a personas que se aprovechan de la situación y piden sin tener necesidades, en un hecho que demanda mayor precaución.

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“Hay muchos canales oficiales de ayuda humanitaria, hay ONG que están haciendo una gran labor capitalizando estas ayudas para hacérselas llegar a las personas que realmente lo necesitan y lo requieren, pero lo mejor es que usted físicamente pueda verificar a qué persona puede ayudar y que constate que esa persona requiere en este momento la ayuda”, indica el oficial.

Perfiles de usuarios generalmente con pocos seguidores son las características de quienes piden ayuda, dejando al desnudo la verdadera dimensión de problemáticas como la pobreza. De las calles a las redes sociales es la nueva forma de mendicidad.

Fuente

RCN Radio

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