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Ellas consideran que la realidad que les ha tocado vivir las hace más sensibles a las necesidades humanas.

Mayerlis Angarita: Una de las víctimas del conflicto que han pasado a ser estudiantes universitarias
Mayerlis Angarita: Una de las víctimas del conflicto que han pasado a ser estudiantes universitarias
RCN Radio

Aun a Carmen Candelaria le causa pánico el sonido de un helicóptero. Con Mayerlis sigue la incertidumbre por el secuestro de su madre desde 1994. A Valeria el recuerdo de su desplazamiento le sigue causando dolor. Sin embargo, estas mujeres a pesar de sus tristezas decidieron prepararse profesionalmente y aprovechar unas becas universitarias.  

“Solo que nos toca levantarnos a las 3 de la mañana, entrar a las 6 a.m. y salir a las diez de la noche porque yo ejerzo el liderazgo, soy madre cabeza de familia, tengo que trabajar para llevar comida a la casa y tengo que estudiar”, comenta Mayerlis Angarita, quien en el mes de diciembre recibirá su título de abogada.

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Dos veces a la semana recibía clases desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche. “Así duré estudiando cinco años y todo el mundo cuando llegaban los parciales decían que era una locura porque tocaba hacer siete parciales en un solo día, pero yo creo que cuando uno quiere puede, y lo hemos demostrado”, dice entre risas.

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De víctimas del conflicto a estudiantes universitarias

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Carmen Candelaria Luna ya se graduó como psicóloga. Intenta olvidar los sonidos de la guerra, ayudando a otras personas.

“Ha sido una experiencia muy bonita poder ayudar a otras mujeres que han sufrido el conflicto armado; a sanar todas esas secuelas que les dejó el conflicto, en cuanto al aspecto psicosocial y el emprendimiento porque desde nuestra labor capacitamos a las chicas para que tengan una mejor calidad de vida”.

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Valeria Guzmán se graduó en febrero como trabajadora social. Al igual que Mayerlis y Carmen Candelaria, tiene la certeza de que la realidad que les ha tocado vivir, las convertirá en grandes profesionales:

"Haber podido estudiar me dio herramientas para entender la complejidad del conflicto que ha sufrido el país, y también para dar herramientas a otras víctimas que, como, yo han sufrido incluso mucho más por el conflicto”.

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Estas mujeres siguen avanzando profesionalmente con el deseo que llegue el día en que los helicópteros, las desapariciones y los caminos, para ellas, no simbolicen un conflicto.

Fuente

RCN Radio

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