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Hay polémica entre indígenas y campesinos del Guaviare por la supuesta titulación en tierras de resguardo.

Indígenas Jiw (Guayabero) del Guaviare
Indígenas Jiw (Guayabero) del Guaviare
RCN Radio

Durante una visita de la Defensoría del Pueblo al corregimiento de Charras, en el Guaviare, se evidenció una fuerte polémica entre indígenas de varias comunidades y campesinos de la zona.

Al parecer, tanto indígenas como colonos han sido en su momento reconocidos como propietarios de los mismos terrenos. Según el líder campesino Jairo Alonso Coi, fue una negligencia del Estado la que los puso en esta situación.

Aseguró que solo vinieron a cruzarse hace algunos años porque llegar las comunidades ancestrales solo han podido llegar recientemente a la zona.

“Por ejemplo, la ampliación de la zona de reserva de los nukak (maku) fue en el 97 y apenas en 2013 la publicaron; entre esas fechas alcanzaron a titular unas tierras por parte del mismo Estado”, dijo.

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Puntualizó que “el mismo Incoder compró una finca que estaba metida dentro de zona de reserva indígena para entregarle a los desplazados y a las víctimas, el mismo Estado, pero nosotros sí estamos esperando que el departamento del Guaviare haga un ordenamiento territorial real y legal”.

Sin embargo indígenas como Jhon Eider Cuellar, de la comunidad Jiw, advierte que al darles los títulos a los campesinos desconocieron a pequeños grupos étnicos que habían permanecido en la zona.

“Realmente fueron titulados sin consulta previa a la comunidad (jiw), porque siempre hay comunidades étnicas que estaban en el territorio. Por qué no hicieron consulta previa, nos pasaron por encima de las comunidades étnicas”, dijo el líder comunal jiw.

Entonces, a campesinos víctimas del conflicto se les titularon tierras productivas. Aseguran que desconocían que con anterioridad ya habían sido declaradas como resguardos para comunidades ancestrales, es decir, como un título de propiedad colectiva indígena: dos títulos, una sola tierra.

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Los problemas entre colonos, indígenas y tierras se ven a lado y lado del río Guaviare. El Defensor del Pueblo, Carlos Negret aseguró que van a profundizar en esta problemática.

“Son personas que han llegado hace muchos años aquí al resguardo, pareciera ser que son campesinos que se han traslapado unos títulos del Incora con el mismo título que le dio el Incora al resguardo, pero son cosas que vamos a determinar y lo importante es darle garantías de territorio a los indígenas y poder reubicar en algunas zonas a estos colonos”, dijo Negret.

Las comunidades nukak-maku y jiw aseguran que la llegada de los colonos y sus medios de producción son catastróficas para su forma de vida: su pesca, sus plantas medicinales, su alimentación dependen del ecosistema natural de la zona.

“Todo lo que comíamos, ya no hay comida. Las maticas que sembrábamos la echaron, las sacaron también (…) No tenemos nada de comida, hermano, comemos solo pescadito a veces, no echamos nada de yuquita, no tenemos”, dijo Samuel Castro, médico del pueblo jiw, que también se ha quedado sin buena parte de sus plantas medicinales.

Desde la otra orilla, los campesinos de Charras aseguran que la extensión de los resguardos como el nukak los puede acabar, porque la frontera se extendió desde un escritorio en Bogotá.

Uno de los pobladores del corregimiento, a cuatro horas de San José del Guaviare, dijo que Charras no tiene más que una carretera hecha de tierra roja y muchos problemas.

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RCN Radio

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