Disputas, desacuerdos y hasta amenazas es lo que estaría frenando la decisión de alias Otoniel de someterse a la justicia.

CLAN DEL GOLFO
Colprensa

La manifestación de someterse a la justicia por parte del hombre por cuya ubicación vivo o muerto las autoridades de Estados Unidos ofrecen hasta 15 mil millones de pesos, fue dada a conocer dos días antes de la llegada del papa Francisco a Colombia en septiembre de 2017.

Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, el máximo líder del denominado por las autoridades Clan del Golfo, ratificó que la intención de esa organización ilegal era la de facilitar la paz y por eso decidían un sometimiento a la justicia.

“Estamos dispuestos a acogernos a la justicia colombiana, como garantías que conlleven a la reconciliación nacional”, se escucha en un video publicado en redes sociales y en el que aparece el propio Otoniel.

Según el viceministro de Defensa Aníbal Fernández de Soto, esa intención de salir de la ilegalidad, tiene como origen los duros golpes contra la organización, a través de la denominada Operación Agamenón II. Para el funcionario “la operación militar y policial ha generado esa presión, ha dado esos resultados y va a continuar hasta que logremos neutralizar del todo esa organización”.

Sin embargo, hubo un cambio en lo que parecía era la recta final para la existencia del Clan del Golfo, conocido también como Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Se afianzó una disputa interna entre quienes no están de acuerdo con el sometimiento a la justicia en contravía con la decisión del mismo Dairo Antonio Úsuga.

Según las autoridades, dicho cambio ha facilitado el debilitamiento de los esquemas de seguridad de los hombres fuertes del Clan del Golfo y de esa forma han muerto a manos de la fuerza pública hombres fuertes como Roberto Vargas, alias Gavilán y Luis Eduardo Padierna, alias Inglaterra, quienes en su momento se convirtieron en mano derecha de alias Otoniel.

Kyle Jhonson, investigador y especialista en el conflicto armado en Colombia, señala que esa división existe y es cada vez más profunda.

“Un tema como una entrega es una decisión que siempre genera divisiones en los grupos armados.  Y sí, si hay una división en los gaitanistas frente al tema de la entrega, de eso no cabe duda”, destaca Jhonson tras agregar que “Gavilán representaba ciertas personas dentro de la organización también, pues no solamente era el uno y el otro sino que cada uno tenía sus bases”.

Mientras el gobierno radicó de nuevo el proyecto para el sometimiento a la justicia de los Grupos Armados Organizados, los avances en la intención del Clan del Golfo, fueron encargados al Vicepresidente Oscar Naranjo. Lo que se busca es que ese proceso se concrete durante el gobierno Santos.

“Hay unos canales, obviamente reservados para procurar que este proceso de sometimiento sea exitoso y que está al más alto nivel; esperamos estar dando los resultados que el país espera”, agregó el viceministro Fernandez de Soto.

El gobierno activó dos grupos especiales para enfrentar la expansión del Clan del Golfo cuyo pie de fuerza alcanza los 1800 hombres. Mientras avanza la ofensiva del Estado, alias Otoniel, confinado en las selvas del Uraba mantiene contactos para su sometimiento a la justicia, esquivando la muerte a manos de la fuerza pública o de sus propios hombres de confianza que no están de acuerdo con su desaparición como la banda criminal más grande del país.

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