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Se conmemora el Día Mundial del Braille, sistema de lectoescritura al que en Colombia ya casi no tiene acceso la comunidad invidente.

Una persona haciendo lectura en braille
Una persona haciendo lectura en braille
Ingimage (Referencia)

Una enfermedad conocida como ‘rosácea ocular’ desencadenó que Luisa Moreno perdiera la visión cuando tenía 12 años, un episodio que recuerda como traumático y que logró superar tan sólo 10 años después cuando descubrió que por medio del braille sus dedos serían sus nuevos ojos.

“Fue muy difícil aceptarme como una persona ciega, porque empezaba a entrar a la adolescencia, pero cuando ya lo acepté decidí rehabilitarme. Yo no sabía que las personas ciegas leían braille, manejaban un computador, o un celular y se me abrió un mundo de ilusiones y esperanzas porque cuando lo aprendí fue muy bonito, ya que era un mundo nuevo en el que mis dedos iban a ser mis ojos”, afirmó Luisa, de 32 años.

De acuerdo con el Instituto Nacional para Ciegos (INCI), en Colombia existen alrededor de un millón 200 mil personas con discapacidad visual, quienes luchan porque el sistema de lectoescritura en braille, que conmemora su día a nivel mundial, siga presente en su vida cotidiana y no se vea desplazado por el uso de la tecnología, gracias a las facilidades que esta herramienta digital representa, así lo indicó el director de dicha institución, Carlos Parra.

“Aprender braille no es nada difícil porque es aprender las 28 combinaciones de las letras, el problema es que realmente se debe despertar el tacto y la sensibilidad en los dedos para descifrar lo que dicen los puntos que eso no se aprende, eso lo desarrolla el tacto”, explicó el director.

Agregó que “el problema es que las nuevas tecnologías están desplazando un poco el braille porque con un computador, los audiolibros y un lector de pantalla también se puede, entonces las grandes bibliotecas braille para ciegos han sido desplazadas por la tecnología y siento que los nuevos milenios ciegos son más tecnológicos, lo mismo que está pasando con la gente que ve, pero algunos han ido prescindiendo del braille”.

Dicha versión la comparte Luisa, quien consideró que “las personas ciegas que no saben braille son analfabetas porque ese es el sistema de lectoescritura nuestro y no debe dejarse perder en Colombia, porque por el braille es que me puedo comunicar o incluso tener una relación sentimental”.

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informe sobre el sistema de lectoescritura en braille

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Para el médico Édgar Eduardo Romero, experto en tecnología médica y director del Centro de Telemedicina de la Universidad Nacional, el desplazamiento del braille por la tecnología son versiones encontradas, debido a que “hoy en día existen muchas herramientas automáticas que le facilitan la vida al invidente pero muy pocas cosas que podamos ofrecerle que cambien realmente su vida”, expuso.

Romero agregó que las personas invidentes “pierden el sentido de la visión pero desarrollan mucho los otros sentidos. Esta generación es una generación que se ve sometida a la influencia de la imagen, ya nadie aprende en libros, todo el mundo aprende en videos, en YouTube, y esto crea ventajas competitivas pero en términos de conocimiento es una enorme desventaja porque ellos no desarrollan la capacidad de asociar”.

Así mismo, el experto aseguró que “el problema del braille no es solamente el tema de aprender a leer sino la cantidad de efectos asociados a los cuales el cerebro se ve forzado para poder entender; ese proceso de aprendizaje transforma los cerebros y son habilidades que se desarrollan porque el cerebro se transforma”.

Por su parte, Carlos Reverón, subsecrtario de Educación de Bogotá, afirmó que en la capital de la República el Distrito atiende “cerca de 560 personas con discapacidad visual y cerca de 18 mil niños”, atención que requiere toda una serie de apoyo en material educativo, de docentes y modelos lingüísticos, entre otros.

“Tenemos apoyos técnicos y pedagógicos que involucran también el braille, computadores con línea braille, impresoras braille, o herramientas que son técnicas especificas con braille para facilitar el aprendizaje de los estudiantes con discapacidad visual, por ejemplo calculadoras parlante, magnificadores de pantalla o máquinas inteligentes de lectura; diferentes herramientas pedagógicas que permitan el aprendizaje de los niños con discapacidad visual”, indicó Reverón.

Reverón consideró que los distintos espacios de la ciudad tienen que mejorar las condiciones de accesibilidad para que las poblaciones accedan a los códigos lingüísticos que manejan esos espacios urbanos.

Actualmente en la ciudad, hasta junio del 2018, según Transmilenio, en los paraderos del SITP se han instalado 4.881 módulos de braille en todas las localidades de Bogotá para personas invidentes. Sin embargo, desde el INCI el llamado es para que el vandalismo no afecte dichos módulos que son de alta importancia para la población invidente.

Implementar el sistema braille en las cartas de los restaurantes, en los empaques de los alimentos y en las presentaciones de los medicamentos, hacen parte del proyecto N° 063 que radicó el INCI en el Senado y con el que dicha población busca que el uso de este sistema esté más presente en su vida cotidiana.

Fuente

Rcn Radio

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