Jhon Jairo Quiroga López es un taxista que no ha cometido delito alguno, sin embargo se le endilga todo un prontuario por tener un homónimo.

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Jhon Jairo Quiroga López es un taxista  de 51 años  que vive y trabaja en Bogotá. Nunca ha estado ante un estrado judicial ni ha cometido delito alguno, sin embargo se le endilga todo un prontuario. Jhon Jairo se llama exactamente igual que un delincuente.

Tener los mismos nombres y apellidos que otra persona con líos judiciales puede afectar la cotidianidad más de lo que se piensa. Conseguir trabajo, tramitar el pasado judicial o salir del país, eran actividades que Jhon Jairo no podía desarrollar normalmente.

“Yo me he llegado a sentir culpable de cosas que no he hecho, como si yo fuera el malandro. Cada vez que llegaba allá al DAS: señor Jhon Jairo Quiroga López, por favor nos acompaña a la oficina especial. Todo el mundo cabeceaba, todo el mundo lo miraba a uno como bicho raro, como diciendo lo cogieron”, dijo.

El otro Jhon Jairo, con otra mamá, otro papá y otro número de identificación tiene una lista de delitos como hurto agravado, hurto calificado y lesiones personales. Por cada delito, Jhon Jairo debía buscar una descripción morfológica que descartara su participación en actos delictivos.

Hasta no demostrar que él no era ese Jhon Jairo, no podía tramitar el pasado judicial y tampoco podía conseguir un trabajo. Con la cruz encima de llamarse igual que un delincuente, recorría juzgados esperando solucionar su situación.

“Una vez me entregaron 9 hojas para ir a 9 juzgados y a la Fiscalía para que me dieran la descripción morfológica de la persona sindicada para que me descartaran a mí y sacando esos papeles me demoraba hasta 4 o 5 meses  que me afectaba a mi porque no podía sacar mi pasado judicial para  poderme ubicar a trabajar y me tenían con las manos abajo sin poder hacer nada, solo volteando de juzgado en juzgado”, señaló.

El escarnio público también lo afectó. Ser requerido por las autoridades para aclarar su situación jurídica por cuenta de un homónimo fue por años bastante incómodo. Jhon Jairo cree incluso que por esta situación le fue negada la Visa a los Estados Unidos.

“Si voy a salir del país me llaman a la oficina especial en el aeropuerto y si voy a entrar de nuevo al país, a la oficina especial, todo el mundo cabecea y lo mira como bicho raro y piensan que me cogieron”, aseguró.

Dada la situación, su familia le aconsejó incluso cambiarse de nombre, pero Jhon Jairo no contempló esa posibilidad.

“Que me cambiara de nombre tan sencillo como eso. Pero ¿por qué me voy a cambiar de nombre? Por qué la justicia no hace las cosas como las tiene que hacer, por qué no dan una descripción morfológica de la persona sindicada, con eso no afecta el nombre de las personas”, aseguró. 

La situación ha mermado un poco y John Jairo cree que se debe a que ya no debe tramitar el pasado judicial ante el extinto DAS. Desde el 2012 la Policía Nacional expide los antecedentes judiciales.

“Creo que el man está en la cárcel y no ha vuelto a delinquir y no ha podido hacer más fechorías, por eso creo que no he vuelto a tener complicaciones con eso pero créame que todo lo que me tocó llevar del bulto con eso fue muchísimo”, dijo.

Demandas contra el Estado superan los 30 mil millones por casos de personas con homónimos delincuentes.

La Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado señala que hay 40 procesos judiciales contra entidades públicas, cuyo demandante tiene un homónimo con líos con la justicia. De esos procesos 31 están activos y las pretensiones de los demandantes ascienden a 33.929 millones de pesos. Los otros 9 casos ya están terminados y las pretensiones eran del orden de los 3.748 millones de pesos.

En 27 de los casos se demandó al Estado colombiano por privación injusta de la libertad, es decir, personas que fueron retenidas por confundirlas con un homónimo delincuente. Otras causas comunes en las demandas son fallas del servicio por defectuoso funcionamiento de la administración de justicia; error de información en documento público o perjuicios ocasionados por instaurar un proceso judicial infundado.

Las entidades más demandadas por casos de personas que tienen homónimos delincuentes son la Fiscalía General de la Nación con 27 procesos activos y cuyas pretensiones son cercanas a los 26.8 billones de pesos. La dirección Nacional Ejecutiva de Administración Judicial con 23 procesos activos y pretensiones por 24.6 billones y finalmente, la Dirección General de la Policía Nacional con 9 procesos y pretensiones por 6.7 billones de pesos.

Según la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, asegura que la cifra de pretensiones en estas tres entidades se cuenta en billones de pesos debido a que varias instituciones pueden estar vinculadas a un solo proceso.

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