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Diabetes o deficiencias renales son sólo algunas de las enfermedades que no pueden ser tratadas allí.

Hospital San Andrés
RCn Radio San Andrés

La isla de San Andrés es el sueño de miles de viajeros, propios y extranjeros, que buscan llegar a este destino para pasar unas vacaciones. Muchos quisieran poder quedarse.

Sin embargo, los isleños o raizales (como se les denomina a quienes han nacido allí) no piensan lo mismo, en especial si ellos o algunos de sus familiares es diagnosticado con una enfermedad de alta complejidad.  

Es el caso de Wright Pomire y su padre, a quien en 2013 le diagnosticaron diabetes. "Mi padre es una persona diabética e hipertensa controlado por necrología", señaló Wright. 

En noviembre de 2018 su condición médica se complicó, pero en el hospital de San Andrés Clarence Lynd Newball Memorial no tenía los insumos necesarios para su atención. 

"La necrología se la debían atender y debía ser sometido a diálisis. Sin embargo, le aplicaban medicamentos que no lo mejoraban y por el contrario afectaron otros órganos vitales", señaló.

Esto llevó a la familia a tomar la decisión de salir de la isla hacia Barranquilla en busca de una mejor atención médica que salvara la vida de su padre.  

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"Nos tuvimos que ir a la ciudad de Barranquilla. Allá mi papá fue tratado por todos los médicos necesario. Pero un mal procedimiento que le realizaron en San Andrés llevó a que le tuvieran que amputar una pierna", contó Wright a RCN Radio.

El caso de esta familia es solo uno entre los cientos que al año se presentan, como lo explicó Edna Rueda, médico especialista que trabajó en la Isla: "Los desplazados en San Andrés son reales, ellos mudan su vida a otras ciudades para conseguir servicios". 

La doctora, quien hasta hace poco prestó sus servicios en la isla, indicó que "en San Andrés la gente piensa que la mejor medicina es un avión, el mejor médico es una aerolínea, porque la gente cuando se enferma gravemente lo que pide es ser sacado de la isla para poder tener aspiraciones de vivir".

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De acuerdo con Álvaro Archivold, ex gobernador de San Andrés, en la isla una enfermedad es señal de destierro: "Son personas desterradas que cuando se van, se despiden casi para siempre. No pueden regresar porque no pueden parar sus tratamientos".  

Diabetes o deficiencias renales son sólo algunas de las enfermedades que no pueden ser tratadas allí.

"Hay traslados por salud mental, por problemas de neurocirugía, diabéticos, hipertensos, entre otros. Es una población que la transfieren frecuentemente porque la atención en San Andrés es deficiente, no hay los elementos esenciales para hacer los procedimientos que son de complejidad", explicó Archivold

El actual gobernador encargado, el contraalmirante Juan Francisco Herrera Leal (quien asumió el cargo luego de que el gobernador electo Ronald Housni fuera suspendido y enviado a prisión por presuntos actos de corrupción) abrió una licitación para la operación del hospital.  

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La licitación pública No. 024 de 2018 tendría su audiencia de adjudicación el próximo 25 de enero. No obstante, el gobernados Herrera planteó una posible ampliación del plazo.

"Hay unos prepliegos que fueron presentado. Tres firmas se han inscrito a la licitación, sin embargo, ha habido algunas recomendaciones por lo que tenemos que ampliar el término hasta finales de febrero, el tiempo para que presenten sus propuestas y empezar a aprobar quién sería el nuevo operador", dijo.

De ser así, el próximo 6 de mayo el ganador de la licitación iniciará la operación del Hospital Departamental “Clarence Newball”, los Puestos de Salud de San Luis y La Loma y el Hospital de las islas de Providencia y Santa Catalina, enmarcado en el modelo diferencial para la salud de las islas. 

Para la doctora Edna Rueda, en la licitación hay varias irregularidades que pueden afectar el servicio que llegue a prestar el nuevo operador. "Lamentablemente encontramos una 'copia y pega' de anteriores licitaciones, tan copia y pega que hay numerales que se repiten, con unas cifras que son absolutamente desfasadas, denunció.

El valor del contrato, que es de tracto sucesivo ya que no se ejecutará de manera inmediata sino por prestaciones periódicas, tendrá la suma de $1.260.000.000, precio que se estimará para efectos de la constitución de garantías, las cuales deberán ser renovadas anualmente a cargo del operador.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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