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Ofrenda a las almas en pena. Cementerio del Sur, Bogotá
Ofrenda a las almas en pena. Cementerio del Sur, Bogotá
RCN Radio

Cada lunes, y también cada día de los difuntos, el 2 de noviembre de todos los años en un parque cercano al Cementerio del Sur en Bogotá, una muchedumbre cumple con el ritual de darle de beber agua a los muertos que están penando.

Se trata del parque de Villa Mayor, creado hace unos 10 años cruzando la Avenida 27, al frente del Cementerio del Sur.

Allí es donde los fieles encienden una vela y amarran bolsas de agua a una de las rejas para que las ánimas del purgatorio calmen su sed y reciban su entrada al cielo con las oraciones, y a cambio éstas interceden por favores materiales.

Carlos Andrade aseguró que “los días lunes son sagrados para las Santas Almas. Se ora en honor a ellas, a las personas que ya se fueron y se compran unas velas, preferiblemente de cebo que son las más antiguas y hechas con grasa animal, y se coloca un vaso de agua detrás de la puerta o en el cementerio se compran las bolsas con agua para dárselas y que puedan refrescarse”.

Marina, quien es un poco escéptica, dijo que “los hombres siempre han creído que las personas que mueren les hacen daño a las otras, pero también pueden favorecerlas o prestar algún beneficio. Es una tradición inmemorial, incluso creo recordar que se remonta a la época de los druidas, en Europa”.

Pero este ritual en un parque tiene su razón de ser: Hace mucho tiempo ese lugar fue la fosa común del cementerio, al que llegaron incontables muertos sin nombre y sin doliente.

El lugar también es recordado porque se presume que allí fueron depositados los restos de varias de las víctimas de los hechos del Palacio de Justicia.

Tiempo después la fosa fue convertida por las autoridades bogotanas en el parque Villa Mayor, el cual debe su nombre al barrio en el que está ubicado.

“Este parque, como en su tiempo se enterraban personas NN, es decir sin nombre, sin identidad, entonces se le tiene una fe especial por parte de ciertas comunidades”, apuntó Marina.

Camila Hernández puntualizó que “la gente viene a pedir favores y también a hacer misas por las almas. La mayoría ellas son conductores de transporte público o de carga, vienen adultos mayores y muchas veces vienen ladrones que le piden a las las almas que les ayuden en sus tareas”.

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No obstante a que oficialmente se ha convertido en un parque, los creyentes conservaron la tradición de llevar agua y velas a las “ánimas benditas” y también para realizar una que otra "brujería" en el parque de Villa Mayor.

Todos los martes en la mañana, luego de las ofrendas, los trabajadores del parque quitan el espeso cebo de las velas, desatan las bolsas de agua y riegan con ellas un jardín sembrado allí.

De vez en cuando deben quemar muñecos con alfileres enterrados o a algún animal con el nombre de una persona pegada su pecho en este parque, que fue cedido a los vivos pero en el que se cumple un ritual a los muertos.

Fuente

RCN Radio

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