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Las primeras grietas en el suelo aparecieron en 2015 y, durante tres años, crecieron en tamaño hasta acabar con las viviendas.

Población de Aponte municipio de Tablón de Gómez Nariño
Imágen de la población de Aponte en el norte de Nariño afectada por el hundimiento de su casco urbano
Cortesía Resguardo Indígena de Aponte

En las laderas de la cordillera occidental, en el norte de Nariño, una población entera se hundió y las 2.500 personas que allí habitaban hoy buscan un nuevo lugar en donde vivir. Las condiciones geológicas de la zona asociadas a derrumbes y movimientos de tierra terminaron por borrar de la geografía a la población.

Las grietas en las paredes que crecían vertiginosamente con los días, fueron -según Hernando Chindoy habitante de lo que antes era Aponte- la señal de lo que venía para esta población ubicada en las laderas del Macizo Colombiano.

“Todos los días se movía uno o dos, hasta cinco centímetros diarios. Usted amanecía con las paredes de su casa como si estuvieran rayadas con lapicero y a los tres días por esas mismas rayas atravesaba su mano”, recuerda el líder indígena.

El paso de las semanas y los meses se convirtió en la línea de tiempo de la desaparición de Aponte. “Los artes (en las paredes), la iglesia, la escuela primaria ya no existen y en ese sentido se puede decir que la parte material del resguardo ya no existe”, agrega Chindoy.

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Fallas y características geológicas

Alberto Núñez, geólogo experto en la geografía de nuestro país, destaca la afectación que las condiciones de los suelos -especialmente en el suroccidente colombiano- han generado para poblaciones enteras.

Fallas geológicas y el constante movimiento de placas tectónicas han obligado a habitantes como los de Aponte a buscar otro lugar para vivir, pues “las rocas se fracturan, se rompen y entonces la lluvia, el agua y el mal manejo del territorio generan los deslizamientos y los fenómenos de remoción en masa”.

Carlos Bravo es el coordinador de la Unidad de Gestión del Riesgo en Nariño. Advierte que ya se ha identificado el lugar en el que se cumplirá el reasentamiento de los habitantes de Aponte; es decir, a donde será trasladado todo el pueblo.

Es una zona conocida como “el Quingue y el Cuzcungo” y en donde se han realizado “estudios de riesgo y de vulnerabilidad” para determinar la estabilidad de los terrenos.

Alrededor de 25 mil millones de pesos costarán los estudios y la adecuación de los lotes en donde será reubicada la población de Aponte. Por el momento se busca que los campesinos y los indígenas puedan convivir en una nueva población.

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Cuando desaparecieron las primeras casas, 56 familias fueron a vivir en los albergues construidos en medio de la atención de la emergencia. Otras 184 han recibido subsidios de arrendamiento, pero aún hay familias que denuncian no haber recibido ningún tipo de ayuda.

Los wasikamas, que en dialecto indígena significa 'guardianes de la tierra', es como se hacen llamar los indígenas que habitaban en Aponte y que hoy buscan un nuevo territorio en donde recuperar las tradiciones que se hundieron con el resto de la población.

Audio

Aponte, el pueblo que se hundió

0:27 5:25
Fuente

RCN Radio

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