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Viudas y huérfanas de la masacre de San Rafaelito en Córdoba se levantan de las cenizas.

María Zabala, sobreviviente del conflicto armado en Córdoba
María Zabala, sobreviviente del conflicto armado en Córdoba.
RCN Radio

Como el ave fénix , símbolo de la inmortalidad y la resurrección en la mitología del antiguo Egipto, 27 mujeres -muchas de ellas viudas, huérfanas, víctimas de la masacre de la Vereda de San Rafaelito- se levantaron de entre las cenizas para dejar atrás el horror que les dejó la muerte e iniciar un proyecto lleno de vida al que llamaron el 'Valle encantado de las mujeres'.

El 14 de diciembre de 1988, a las 5 y 50 de la mañana, un grupo paramilitar de los hermanos Castaño Gil irrumpió en la vereda San Rafaelito, corregimiento de Martinica, jurisdicción de Montería. 

Los hombres encapuchados llegaron disparando y fueron quemando las casas y ranchos de paja y madera sin importarles que sus moradores estaban adentro.

María Zabala, quien por entonces tenía treinta y pico de años, sobrevivió al horror y al infierno que ocasionaron los criminales. Pero su esposo, un hijo y dos familiares fueron acribillados y quemados.

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Horas después del sangriento ataque, María espantó a los cerdos que se comían los cadáveres achicharrados; como pudo abrió una fosa y enterró a sus muertos. 

Ellos mataron a mi esposo, a mi hijo, a un tío de mi esposo y su hijo y quemaron la casa con las personas adentro. En San Rafaelito los cerdos y los perros se comieron a los muertos quemados. No se comieron a los míos porque yo fui valiente y me quedé a cavar una fosa común para enterrar a mis muertos”, cuenta María.

Le tocó huir a Montería con sus siete hijos y uno más que tenía en el vientre. Sin esposo, sin tierra, se vio obligada a comenzar de nuevo hace 30 años. 

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[AUDIO] Informe sobre las "Mujeres del Valle Encantado"

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Tras bregar, tocar puertas, rogar como víctima, se unió con otras 27 mujeres viudas y afectadas de la masacres de San Rafaelito y otras. Con la ayuda de organizaciones y otras líderes presentaron un proyecto productivo: una finca comunal para vivir y producir.

Así le dieron vida al 'Valle encantado de las mujeres', un terreno de 108 hectáreas en la Vereda La Puente, Corregimiento de las Palomas en Montería.

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“Eso nace de las mujeres  que fueron desplazadas de diferentes partes, quienes que estábamos asentadas en Montería y que luego de una propuesta de que podíamos tener tierras entonces nos metemos un grupo de 27 mujeres a luchar para comprar una finca, algunas se casaron, otras se fueron y quedamos 15”, explica María Zabala.

“Se llama el 'Valle encantado de las mujeres' porque nosotras queríamos ponerle un nombre diferente a otros procesos de otras familias que lograron tener sus tierras”, acota la lideresa.

Esta viuda de la violencia enfatiza que “nosotras estamos allí cultivando la tierra, creyendo que es posible que en medio de la guerra podamos salir adelante”.

Le preguntamos si la finca es una forma de reparación a lo que les dejó la muerte. Nos contesta con firmeza:”Que eso sea como parte de la reparación porque yo no tengo deudas con nadie. Conmigo tienen deudas, haberme quitado a mi hijo, al padre de mis hijos. Me dejaron la responsabilidad de siete muchachos que quedaron vivos y uno en mi vientre, de sacar esa gente adelante. ¿Podré yo deber algo?...”

María Zabala fue una de las invitadas al Tercer Diálogo para la No Repetición organizado por la Comisión de la Verdad en Montería.

Su testimonio es una muestra de los horrores que ha dejado el conflicto en Córdoba y un llamado a terminar los odios y la guerra. Ella dice que ya perdono, pero eso si, afirma, nunca podrá olvidar.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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