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Cambuches La Mojana
Habitantes de La Mojana, afectados por inundaciones, ahora viven sobre la carretera
Javier Jules. RCN Radio

Abandonaron sus casas y ahora permanecen en cambuches a lado y lado de la carretera, entre los municipios de San Marcos y Majagual, en Sucre.

Cerca de 2.000 familias, habitantes de La Mojana, enfrentan una emergencia humanitaria mientras las aguas del rio Cauca inundan la región por el rompimiento de un dique.

La mayoría de damnificados perdieron cultivos, animales y pertenencias y hoy viven de la caridad de los usuarios de las vías.

La noche del pasado 28 de agosto cambió la vida para miles de habitantes de La Mojana.

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Un lugar al que se llega luego de un viaje de una hora en avión desde Bogotá, seis horas por tierra y dos horas más por rio.

El recorrido en la zona empieza en Montería, departamento de Córdoba, luego en Sucre, en las poblaciones de San Marcos, Majagual y Guaranda.

En San Jacinto, un municipio al que se llega en Chalupa, está Onei Hernández.

El hombre, en cuyas manos se evidencia que aprendió desde niño a usar un azadón, explica que sus tierras, los cultivos, los animales y sus casas terminaron inundadas, dejándolos en “miseria, ruina y pobreza y sin tener ni siquiera en donde cocinar los alimentos o donde dormir, teniendo que salir a la carretera para vivir en cambuches con exceso de necesidades y de forma infrahumana”.

[VIDEO] Así viven las comunidades de La Mojana en medio de inundaciones

En menos de diez horas el río Cauca cambió de rumbo, inundando cultivos y llevándose a su paso lo que encontró obligando a habitantes como Etilsa Payares intentar salvar lo que pudiera de sus pertenencias sin tener “tiempo de recoger nada porque el agua se vino rápido y hoy no tenemos ni zapatos”.

En La Mojana, con el rompimiento del dique conocido como ‘Caregato’ hoy se ve agua en lo que antes eran los cultivos de arroz y pastos para el ganado. Los habitantes tuvieron que salir de sus casas y buscar refugio en la única parte más alta.

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Delcy Berrio sale del cambuche en el que ahora vive y relata que “es muy duro dejar las cosas tiradas, los puercos, las gallinas y eso da cosa porque nos toca dormir a la intemperie, aguantando la lluvia”.

En varios sectores de la vía entre San Marcos y Majagual hay un solo carril para los vehículos.

Sobre media carretera se observa centenares de plásticos de los cambuches en donde hoy viven damnificados como Elizabeth Sierra.

La mujer de 73 años dice que “de noche no podemos dormir cuando llueve porque nos moja todo, los colchones y la ropa”.

Audio

[AUDIO] Un viaje hacia el corazón de La Mojana

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Climas extremos

Estar en La Mojana es sentir cómo, aun cuando no salga el sol, cada día hacia las 10 de la mañana, la temperatura ambiente alcanza los 35 grados centígrados.

Mientras las aguas del Cauca siguen su nuevo curso sin control, en la noche las lluvias caen con fuerza.

Rocini Berrío asegura que “los niños están enfermándose y mucho zancudo los está picando, aquí hay muchos padres de familia que, si hacen desayuno, no hacen la cena”.

Las carpas en donde ahora viven los mojaneros, no superan los tres metros de largo por dos de ancho.

Al entrar a uno se adivina por los colchones y las ollas amontonadas, en donde duermen y en donde preparan los alimentos.

Pedro Gaviria dice que para ir al baño todos deben hacerlo “escondidos en el monte porque no hay un lugar en el que nuestros niños y nuestras hijas, que ya son señoritas, puedan ir a hacer sus necesidades de forma segura”.

Mientras las familias siguen buscando mejorar sus condiciones, varios vehículos han pasado y se han detenido entregando ropa y alimentos.

Etilsa Sierra revela que, a pesar de las ayudas y la solidaridad de la gente, hay una pregunta recurrente cuando amanece de nuevo: ¿Qué van a desayunar?

La mujer dice que “hay personas que no tienen gas, no tienen estufa y hay quienes cocinan con leña. pero el día que amanece lloviendo la leña se moja sin tener cómo preparar sus alimentos”.

La Mojana es una zona arrocera y ganadera. Algunos de los animales y las cosechas que alcanzaron a salvarse son sacados por tierra de la región. En varias ocasiones los camiones alcanzan a rozar las carpas sobre la vía.

“Muy peligroso porque un carro nos puede atropellar un niño, hay mucho niño pequeño y los animales, han muerto muchos perros en la vía”, agrega Etilsa Sierra.

En la vía hacia Majagual, municipio conocido como el corazón de La Mojana sobre un caballo avanza lentamente Walter Requeno, un experimentado vaquero.

Hace dos días le encomendaron llevar sobre la carretera el ganado que logró salvarse de una finca completamente inundada.

Al explicar que el agua llegaba al cuello de las reses, dice que todavía le falta un día de camino.

“Tres días nos demoramos y llegamos hoy como a la medianoche, si los animales no salen se mueren”, agrega.

Una zona en la que no terminará el año escolar

En algunos barrios de San Marcos, Guaranda, Ayapel y San Jacinto no hay calles sino ríos con las aguas del Cauca.

En el corregimiento de La Sierpe, la institución educativa es ahora un improvisado albergue y según el profesor Leider Beltrán, los niños no saben cómo van a terminar su año escolar.

“Nosotros venimos trabajando presencialmente, tuvimos que suspender las clases, ahora estamos trabajando de nuevo virtualmente, pero a los niños se les hace más difícil porque en los lugares de conectividad están totalmente inundados”, señala el docente.

Los niños en las zonas inundadas nuevamente han tenido que dejar de ir a la escuela.

En un contraste del drama que enfrentan sus familias, en las aguas que aún superan el metro y medio de altura sobre las calles, se bañan.

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Daniel Díaz dice, sonriendo, que los mojaneros han aprendido a convivir con las adversidades.

“Aquí usamos como medio de recreación, jugar un rato y aprovechar el agua que tenemos, hay que ver las cosas de distintas maneras a pesar de la situación”, asegura el joven.

Casi un mes después del inicio de la emergencia en La Mojana las inundaciones se mantienen.

La preocupación es que las aguas erosionen las carreteras y afecten la conectividad de la región.

Por ahora, en medio de las necesidades, los mojaneros aseguran que aún no ha empezado la época de las lluvias y que lo peor puede estar por ocurrir.

Fuente

RCN Radio

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