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La mayoría de fugas se han presentado en centro de reclusión de mediana y baja seguridad.

Inpec
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Colprensa

Aunque ocupó todos los titulares hace algunos días, la de Aida Merlano no ha sido la única fuga que ha ocurrido este año: hasta octubre de 2019 el promedio es de dos fugas mensuales. Fuentes del Instituto Nacional Penitenciario (Inpec) señalan que con las actuales condiciones es casi imposible garantizar que no se presente este tipo de hechos en las cárceles colombianas.

La mañana del 13 de septiembre, la cárcel del municipio de Caucasia (Antioquia), en donde permanecían en condición de hacinamiento 160 reclusos, estaba siendo custodiada por un auxiliar bachiller, es decir una persona que busca definir su situación militar.

El hecho fue aprovechado por siete internos con antecedentes como homicidio, extorsión y porte, tráfico y fabricación de armas de fuego, y luego de romper dos barrotes usaron los techos de las casas aledañas para escaparse sin que hasta el momento se sepa de su paradero.

Según el Inpec, contando la de Aida Merlano, al pasado primero de octubre durante 2019 en diferentes cárceles del país se han presentado 21 fugas de presos.

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Sandra Milena Blandon tiene el rango de ‘distinguido’ dentro del personal uniformado del Inpec y hace parte de la Unidad de Trabajadores Penitenciarios. Revela que con las condiciones actuales “la fuga es un riesgo diario en las diferentes actividades que nosotros garantizamos y yo creo que garantizar que no se presenten fugas dentro de los establecimientos carcelarios es un imposible”.

El 10 de agosto y argumentando que iba a votar unos desperdicios en la basura, un recluso identificado como David Ospina Pérez aprovechó un aparente descuido de quienes lo custodiaban y se escapó de la cárcel El Bosque, en la ciudad de Barranquilla. Por este hecho, que terminó en la recaptura del sujeto, fueron separados de su cargo siete funcionarios del Inpec.

Sandra Blandon asegura que el principal riesgo al que se enfrentan a diario es que los reclusos que vigilan, lejos de buscar una resocialización y pagar sus penas ante la sociedad, lo que esperan es la oportunidad para evadir a la justicia.

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[AUDIO] Dos fugas de presos mensualmente se han presentado en Colombia en 2019

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La uniformada destaca que situaciones económicas, familiares o el hecho de ser cabecillas de organizaciones criminales y que, además, están enfrentando penas que superan los 40 años de cárcel, aumentan los riesgos de fuga porque “hay planes más organizados, con apoyos económicos y externo de organizaciones criminales”.

También se descolgaron de una altura mayor a los 10 metros pero no usaron un lazo y no estaban en una cita odontológica. El pasado 8 de marzo, usando sabanas y cobijas amarradas, dos condenados por delitos como secuestro, terrorismo y extorsión superaron uno de los muros de la cárcel La Picaleña, en Ibagué, y se fugaron evadiendo todos los controles de la guardia penitenciaria.

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Blandón explica que aunque los riesgos de fuga aumentan cuando se presentan traslados o visitas al médico, la falta de personal también afecta la custodia en las propias cárceles.

“Hay un riesgo más alto cuando las actividades ya son afuera, como un servicio de hospital y un traslado, una diligencia judicial pero yo creo que si tenemos el personal suficiente podría minimizar ese riesgo”, puntualiza la uniformada.

De los 21 casos de fuga que hasta el momento se han presentado en las cárceles colombianas durante 2019, incluida la de Aida Merlano, la mayoría se encuentra en proceso de investigación y sin que sus protagonistas hayan sido encontrados por las autoridades.

Fuente

RCN Radio

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