RCN Radio habló con el autor del libro “A Gaitán también lo chuzaron”, una crónica que revela documentos desclasificados de la CIA.

Este sábado 7 de abril en la Casa Museo Gaitán en Bogotá se lanza el libro “A Gaitán también lo chuzaron”.
Se lanza el libro “A Gaitán también lo chuzaron”.
Cortesía.

El reportero Carlos Fernando Álvarez es el autor del libro “A Gaitán también lo chuzaron” de Uniediciones. Un trabajo periodístico de 14 años en el que investigó la vida de Jorge Eliécer Gaitán, sus años como dirigente político y la posible filtración de sus conversaciones en 1945, justo tres años antes de su asesinato.

Este sábado 7 de abril en la Casa Museo Gaitán en Bogotá se lanza el libro “A Gaitán también lo chuzaron” una historia que permiten dilucidar que al caudillo liberal lo espiaron. 


¿Por qué decidió estudiar la vida de Gaitán?

La motivación fundamental es la historia. Como decía Hồ Chí Minh: “quien desconoce su historia está condenando a repetirla”. En Colombia vivimos ese proceso, estamos en una coyuntura en la que estamos reviviendo ciertos momentos de la historia. Llevamos 200 años con violencia sostenida y con unos momentos de sobresaltos o de mayores picos de enfrentamiento y de no construcción de sociedad.

El tema de Gaitán ha sido una obsesión familiar. Mis abuelos fueron liberales, sus hermanos fueron Gaitanistas y líderes en el barrio La Perseverancia y en el Olaya Herrera, de Bogotá, vivieron de cerca las manifestaciones que organizó como: ‘La marcha del Silencio’ y ‘La marcha de las Antorchas’. Vivieron esa primera etapa del Gaitán combativo, anti oligárquico, que después cambió como ser humano.

Y siete décadas después de su asesinato lanza el libro “A Gaitán también lo chuzaron”,  entonces, ¿qué van a descubrir los lectores?

Se ha hablado mucho en estos 70 años, pero no tanto. En cada aniversario se habla de su asesinato, sus hipótesis, pero hay unos vacíos enormes; hay unas intenciones políticas de callar el tema. Podemos hablar otros 70 años de Gaitán y no vamos a saber la verdad, porque los protagonistas ya murieron y porque hay pocos elementos desde ese entonces que uno pueda amarrar.

¿Cómo fue la investigación?

Trabajaba en Colprensa. En 2004 un jefe viajó a Estados Unidos a un evento de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y cuando regresó me entregó tres hojitas y me dijo que, sí me llamaba la atención, las trabajara. Como estaban en inglés yo ni le paré bolas y las guardé en una gaveta. Tiempo después los revisé; eran dos documentos desclasificados de la CIA donde se comprueba que a Jorge Eliécer Gaitán también lo interceptaron. Entre 1945 y 1947.

Oh sorpresa, esa fue la puntada inicial, comencé a indagar, ahí sí se me despertó el obsesivo y el periodista que llevamos todos por dentro. Y le pregunté al jefe de dónde los había sacado, pero nunca lo supe.

¿Qué hizo con esa información?

Años después me fui para Argentina y por casualidad en 2007 logré identificar a Paul Wolf, un estadounidense que tiene una organización que se dedicó a desclasificar documentos. Incluso del gobierno de Estados Unidos, en participación de conflictos en Camboya y Vietnam.

Él obtuvo estos documentos porque el tema de América Latina, de Colombia, y de este magnicidio en especial siempre le llamaron la atención, por el papel que tuvo Estados Unidos en el comienzo de la Guerra Fría, en 1945.
Logré entrevistarlo y averiguar de los papeles. Pero, como personaje de novela, no volvió a aparecer, perdimos todo contacto. Lo cierto es que los documentos son facsímiles originales donde se comprueba a través de dos episodios que a Gaitán lo chuzaron. Se sabe por el nivel de detalle de esas descripciones en Bogotá, de su oficina, y de un encuentro que tuvo con Gilberto Viera, secretario del Partido Comunista. Ahí uno ya piensa mal, o tenían micrófonos o tenían algún espía infiltrado, porque esas reuniones eran privadas, porque esas reuniones no eran públicas, entonces, ¿cómo tenían ese nivel de detalles para reportar a Washington?

¿Y hay más escritos que complementen esta información?

Yo tengo tres hojas de un primer paquete de 13. Hay una especulación, aparentemente son decenas de documentos que reposan en las oficinas de la CIA, en Estados Unidos.
En 2013 una española produjo un documental sobre Gaitán y ella tiene otros documentos que complementan los que yo tengo.

¿Cree que con este libro se abra la puerta para obtener más detalles?

No creo que se conozca la verdad, son unos documentos que están incompletos. Lo que hace falta es voluntad de un presidente de nuestro país para solicitar esa desclasificación de la CIA. Y en Colombia no quieren que conozcamos la verdad, no solo para este caso de Gaitán, sino también el de Luis Carlos Galán. Eso ha sido un mal endémico en nuestro país.

¿Qué se cuenta en su libro sobre El Bogotazo?

El 9 de abril fue un movimiento que no tuvo ni pies ni cabeza. Sí hubo daños, tres días de saqueos, hubo incendios, hubo muchos muertos que nunca se han encontrado, pero es que nunca han buscado bien y en el libro damos una indicación de dónde está la fosa común, que no la han sabido buscar.

¿Cómo espera que las nuevas generaciones se interesen, después de 70 años, en esta historia?

Son detalles que se le dan a los jóvenes, esto pasó en 1948, desde un personaje que reclamaba en esa época lo mismo que hoy escuchamos. Lo que él reclamaba hoy lo seguimos viendo en Colombia. Y eso invita a estudiar más a este caudillo.

Hubo un complot internacional para acallar a Gaitán, tanto de integrantes del partido Liberal, que están involucrados en su crimen, como de integrantes del partido Conservador. Es totalmente cierta la intervención de Estados Unidos para orquestar el tema. Ellos tenían muy bien monitoreado Argentina, Venezuela y Colombia, y lo que les significaba tener esa piedra en el zapato.
 

Encuentre más contenidos

Fin del contenido