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Erradicación manual de cultivos ilegales de coca.
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RCN Radio

La erradicación manual de matas de coca le cuesta al país cerca de 360 mil millones de pesos cada año. Un campesino cocalero recibe anualmente un promedio de un millón y medio de pesos por la venta de la hoja. 

En algunos resguardos indígenas del Cauca elaboran productos derivados de la mata considerada ancestral. Son diferentes realidades entorno al cultivo hoy visto como un elemento fundamental en la guerra internacional contra el narcotráfico.

En la historia, la hoja de coca ha sido parte fundamental de las tradiciones de comunidades nativas desde hace varios siglos. 

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La producción de la cocaína se conoce desde mediados del siglo XIX. En nuestro país, el cultivo que hoy forma parte de una problemática, también representa una única alternativa económica en algunas zonas apartadas.

El gobierno y la erradicación

En un salón desde el que se monitorea satelitalmente al país, ubicado en la Policía Antinarcóticos en el aeropuerto de Catam, se diseña la estrategia de erradicación de cultivos de uso ilícito en Colombia. Para ese proceso se destinaron, el año pasado, 361.990 millones de pesos.

Según el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, “esos recursos incluyen gastos generales como dotación de intendencia, mantenimiento de armamento, capacitación del personal, gasto de comunicaciones, transporte aéreo y terrestre, raciones de campaña, alojamiento de uniformados, nóminas de grupos móviles de erradicación y agroquímicos de aspersión”.

Hoy, la operación para arrancar las 154 mil hectáreas de hoja de coca en terreno está encomendada a 14.800 personas, en su mayoría personal uniformado y un porcentaje menor, contratistas civiles que en grupos de entre 20 y 25 integrantes, se encargan de erradicar hasta un hectárea por día. 

Esa capacidad aumenta cuando se realiza el proceso de fumigación terrestre con glifosato con una cobertura que llega hasta las 10 hectáreas diariamente. La cifra exacta de la erradicación en este 2020 se ha contabilizado a través de dispositivos controlados también por satélite.

Se han erradicado 49612 hectáreas”, advierte el ministro de Defensa.

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[AUDIO] Hoja de coca: De negocio ilegal a planta ancestral

0:27 5:25

Los campesinos y la economía de la supervivencia

En el municipio de Puerto Asís, una de las zonas identificadas e intervenidas en los procesos de erradicación, los campesinos dan cuenta de sus propias cifras. Una familia compuesta por 10 personas puede sembrar hasta 5 hectáreas de hoja de coca.

Iván Narváez, de la Asociación Campesina del Suroriente del Putumayo, revela que “la gente siembra coca porque la obligación es con la familia y con la necesidad de evitar que los hijos tengan hambre; así se las arranquen diez veces, vuelven y las siembran”.

Sin vías de acceso, los cultivos de plátano y hortalizas se usan para el consumo de los campesinos. Quienes compran la hoja, van hasta los cultivos. 

Con la cosecha que ocurre tres veces al año de una hectárea se recogen 60 arrobas cada una de las cuales representa una ganancia de 5.000 pesos, excluyendo los valores de recolección y fumigación porque la mata también se fumiga para que crezca.

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Narváez asegura que “la cultivan con cariño y con amor, porque cada familia dice que con eso es que va a comprar la remesa, con eso va a enviar a los hijos al colegio, con eso es que se va a pagar la universidad”.

Los compradores, que normalmente no son de la región, con 300 arrobas producen un kilo de cocaína cuyo valor es de aproximadamente 117 millones de pesos en países como Estados Unidos.

“Entendemos que la coca es un problema para la sociedad, pero también hay una sociedad empobrecida que está sobreviviendo con esa mata”, agrega el líder campesino.

Los indígenas y la hoja ancestral

Aunque la ley colombiana castiga a quienes cultiven la hoja de coca la Corte Constitucional, a través de las sentencias 176 y 882 de 1994 y 2011, respectivamente, amparó el derecho cultural de los pueblos indígenas para comercializarla incluso con fines terapéuticos.

En Bogotá el taita Miguel Chindoy vende infusiones, te y la propia hoja seca en “15 mil pesos la bolsa de 50 gramos, nosotros la traemos desde la comunidad Paéz en Caloto, Cauca, también vendemos la hoja natural”.

Las comunidades nativas siguen buscando un espacio, a través del cual se reconozca la mata de coca como un cultivo ancestral y se permita legalmente su cultivo en todos los ámbitos.

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Reivindicar por un lado la hoja de la coca, que ha sido satanizada por el mal uso, y a través de proyectos concretos y productos queremos mostrar que la coca es un alimento”, puntualiza el taita Chindoy.

En medio de la erradicación forzada se han presentado enfrentamientos entre la Fuerza Pública y campesinos, que han dejado al menos diez civiles y dos uniformados muertos además de centenares de personas heridas solo durante 2020. 

Para los cultivadores, el plan nacional de sustitución falló y con los incumplimientos se ha mantenido la problemática en las zonas marginadas y sin apoyo estatal.

Fuente

RCN Radio

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