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Este hombre se sumerge en la basura para limpiar los estragos que deja la suma del invierno con la irresponsabilidad ciudadana.

José Álvaro Rueda, trabajador del Acueducto de Bogotá
José Álvaro Rueda, trabajador del Acueducto de Bogotá
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Don José Álvaro Rueda Pinzón trabaja hace 28 años con el Distrito limpiando las alcantarillas, las cunetas, los sumideros, los vallados y todos los lugares adonde van a parar cerca de 330 toneladas diarias de basura que los ciudadanos botan en los andenes.

“Nosotros primero que todo hacemos una revisión, una inspección de alcantarillados, tanto de (aguas) lluvias como de (aguas) negras y miramos cuál es la problemática que está pasando en el barrio. En este caso vemos que hay un sumidero que está represado de aguas lluvias, porque está todo lleno de mugre”, dijo don José mientras se ponía los guantes para iniciar la labor.

Cuando llega abril con sus lluvias, don José sabe que tiene que ponerse su traje de invierno porque comienza la época más dura y sucia de su trabajo.

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“Nos colocamos nuestros implementos de seguridad industrial que son las botas, casco, protectores auditivos, chalecos, guantes y si está lloviendo pues entonces nos toca colocarnos el neopreno”, enumeró.

Él es uno de los más antiguos de los 800 funcionarios de la Empresa de Acueducto que hoy en día dedican sus esfuerzos a meterse en el barrizal hasta desaponar el sistema de alcantarillado.

Hay que ser un tipo muy especial de persona para hacer esa labor. El agua que se empoza comienza a oler mal, pero si además tiene residuos de comida huele a podrido y si a eso se le suman materiales orgánicos el olor, para muchos, es insufrible.

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“No es porque me esté haciendo la entrevista ni nada, pero le cuento una cosa: aquí a usted se le quita el asco de todo, usted ya no siente asco si ve un ratón muerto o pasa un ratón vivo, sin asco”, comentó.

Como lo dijo, también es común encontrar animales muertos, ropa, colchones, cobijas y electrodomésticos, además de los residuos orgánicos podridos e irreconocibles.

Un pañal repleto de agua encontrado en un sumidero
Un pañal repleto de agua encontrado en un sumidero
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El aceite, ya sea de motor o de cocina, sumado a la arena es uno de sus peores enemigos. “Los aceites y las grasas, esos sí se pegan dentro de la tubería, son muy difíciles de sacar”, advirtió, luego de explicar que el aceite se apelmaza con la tierra y va quitándole diámetro a las tuberías hasta que las colapsa completamente.

En lo que va de 2019, José y los demás 'plomeros' de las grandes alcantarillas bogotanas han sacado 12 mil toneladas de basura. Si tomáramos todos esos residuos llenaríamos más de 400 volquetas.

En el último año la cifra sería de 4 mil volquetas que, puestas una detrás de otra, harían una fila de Bogotá hasta Facatativá.

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