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Tintera en las calles de Bogotá
Tintera en Bogotá.
Valesca Alvarado / RCN Radio.

La sonrisa de Laura Enciso es contagiosa a pesar de que cada noche y madrugada trabaja bajo lluvia, con temperaturas de hasta cuatro grados centígrados.  

A sus 26 años es madre de dos hijos, quienes son su inspiración para salir adelante luego de que se quedara sin trabajo en pandemia. 

Sin dudarlo, agarró un par de termos y se fue a vender tinto en el parque Los Molinos Norte, en la calle 106 con carrera 15, en Usaquén. En una esquina empezó a construir su sueño.  

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“Mi única opción en ese momento era salir a vender tintos porque era lo que más se movía. Unos amigos taxistas me dijeron que en esa zona no había nadie, así que empecé con cuatro termos y un carrito de mercado”, relató la mujer.  

Su entrega, pasión y constancia le han permitido tener, un par de años después, uno de los puestos más destacados de la zona.  

Es que muchos de sus clientes dicen que lo tiene ella es una tienda ‘andante’.  

“El fuerte y lo más apetecido del puesto son los emparedados de jamón ahumado y queso doble crema. Pero también vendo chocolate, tinto, aromática de panela y maracuyá, mantecadas, tortas, galletas, paquetes, papas, cigarrillos y dulces. Vendo de todo un poco”, agregó la joven. 

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Trabaja desde las 4:00 p.m. hasta las 4:00 a.m., pero los fines de semana se queda un par de horas más para aprovechar que hay más tráfico de personas.  

Tintera en Bogotá
Tintera en Bogotá.
Valesca Alvarado / RCN Radio.

Sus principales clientes son los domiciliarios y los taxistas, muchos de los cuales, llegan y se atienden solos porque llevan años visitándola.  

Pero una de las mayores particularidades de Laura Enciso, es que en su puesto tiene una libreta y un lapicero. Cada vez que llegan los clientes frecuentes, hace anotaciones, porque, aunque suene increíble, les tiene crédito abierto y hasta diferentes modalidades de pago.  

“Yo les hago las anotaciones. Los domiciliarios me pagan semanal y las personas que trabajan en las oficinas cercanas me pagan mensual. Son clientes que llevan muchos años visitando el puesto”, explica la vendedora.  

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Es tal vez la más famosa del sector, no solo porque su puesto está recién remodelado, tiene luces led, una sombrilla azul brillante, cortinas de plásticos para proteger sus productos de la lluvia y hasta una estufa. Porque, ante todo, dice ella, el secreto está en sus preparaciones frescas.  

“Yo todo lo preparo acá, no traigo nada hecho de la casa. Si el café, el chocolate o la aromática se acaban, la preparo de nuevo. Traigo mi estufa y una batería que, además, me ayuda a estar caliente en los días en los que llueve mucho o hace frío”, dijo.  

Después de cada jornada, Laura empaca la mercancía, levanta el puesto y guarda las cosas en un parqueadero donde paga arriendo para el plante. Luego va a casa donde la esperan sus hijos de 11 y un año, duerme un poco y, más tarde, empieza nuevamente la jornada.  

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No se queja, siempre sonríe y dice que su mayor sueño, como madre, es tener una casa para sus hijos. Con el calor de sus tintos y su corazón, sabe que algún día lo logrará.  

Fuente

Sistema Integrado de Información

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