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Docentes provisionales del sur del Tolima.
Docentes provisionales del sur del Tolima.
Cortesía: Profesora Francy Rodríguez

Cerca de 500 profesores de cuatro municipios en zonas de conflicto del sur del Tolima dicen estar arraigados en estos lugares muy vulnerables al retorno del conflicto. Sin embargo, un concurso docente los obligaría a dejar sus colegios.

Se trata de cientos de docentes que vivieron el fuego cruzado en veredas de Planadas, Chaparral, Ataco y Río Blanco y que no quieren ser reemplazados.

Orlinda Bocanegra enseña a niños de preescolar; ha vivido tan de cerca el conflicto, que tanto ella como sus compañeros de enseñanza dicen que “hemos tenido que aguantarnos hostigamientos y tirar pecho a tierra con los estudiantes para salvar la vida”.

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De hecho, su labor en muchas ocasiones ha trascendido a la propia docencia. Orlinda cuenta que la guerra los obligó a “ser médicos improvisados porque nuestras comunidades y nuestros estudiantes caían en minas antipersonas”. 

Todos se sienten orgullosos de su profesión, pero más aún de haberla ejercido en lugares donde pudieron proteger a niños que vivían en constante amenaza. Hay que recordar que en el sur del Tolima, nació la antigua guerrilla de las Farc y aún operan varios grupos ilegales.

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[AUDIO] Estos diocentss no quieren dejar sus aulas en zonas de conflicto

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Pero un concurso de méritos establecido por el Ministerio de Educación, que según ellos no tuvo en cuenta ese arraigo, los sacaría de esas aulas. Muchos han sido provisionales por más de una década. 

El profesor Juan Carlos Ramírez enseña todas las asignaturas en una vereda, desde primaria hasta el grado octavo. Dice que  “es algo muy triste, muy complicado porque ya nosotros sentimos a nuestros niños como parte de nuestra familia y ellos también, de una u otra manera, nos ven como un tío o un padre en muchos casos”. 

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Por eso marcharán el próximo 6 de noviembre y los pobladores que se han convertido en su familia adoptiva los van a acompañar. La iniciativa nació en Planadas, pero aseguran que en todo el sur del Tolima puede haber unos 500 en la misma situación.

La profesora Francy Rodríguez asegura: “Reivindico mi profesión docente, es una labor bonita y hay mucho que hacer por estos lados, por eso me quiero quedar”.

“No solamente se enseñan números y letras, sino que también se enseña para la vida”, agrega Orlinda, quien recuerda constantemente los rigores que tuvieron que pasar por el conflicto y cómo todos colaboraron a mantener la cohesión de las comunidades: “Fuimos Estado cuando no llegaba nadie más”.

Los sindicatos los apoyan. William Polo Arango, presidente del Sindicato de Maestros del Tolima (SIMATOL), aseguró que “son maestros que ya tienen una formación, inclusive posgradual y llevan entre 18 y 25 años laborando en la región; hay un proceso de arraigo e integración con la comunidad”.

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Además, asegura que varios de ellos están en la edad madura, lo que haría más difícil la consecución de un nuevo trabajo.

Entre los jóvenes está Yina Pérez, quien nació y estudió su educación básica en Planadas, el lugar en el que ahora enseña inglés.

“Tengo como experiencia todo lo que se vive como estudiante, en donde en tiempos anteriores de la guerra, teníamos que estar cambiando cada tres meses de docente y a veces esperar hasta un año para recibir el reemplazo”, advierte la profesora.

Ella y los demás se preguntan si más allá de los conocimientos que se requieren para estar allí, no debió tenerse en cuenta en el concurso, construido desde Bogotá, ese trabajo comunitario, esa ayuda a la resiliencia de esos municipios afectados por el conflicto, ya que dicho conflicto no se ha ido del todo y puede recrudecerse. 

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La gente ya empieza a tener temor porque ya hay ‘vacunas’ (extorsiones) a comerciantes o campesinos, ya se empiezan a ver situaciones complejas, reclutamientos por parte de estos grupos para tener organizaciones más conformadas; los primeros que irían a la cabeza serían nuestros niños de las comunidades rurales”, advierte Orlinda. 

Estos profesores aseguran haber sido personas importantes para que las comunidades se repongan y se reconcilien luego de una violencia constante. Estuvieron allí cuando otros se negaban a enseñar en medio de la guerra. 

Fuente

RCN Radio

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