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Testimonios de las mujeres campesinas que sufrieron la guerra en el Meta
Inaldo Pérez

Desde hace varios años se habla de igualdad educativa, laboral y social para las mujeres colombianas, a pesar de que se han tenido adelantos en este tema, como lo que ocurrió en el marco normativo y en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”, donde por primera vez hay un capítulo dedicado a los derechos de las mujeres y las niñas del país.  

Según los datos, la mujer rural vive en condiciones de desigualdad muy superiores al resto de las mujeres del país.  

Cifras compartidas en el último Censo Nacional Agropecuario realizado por el DANE, revelaron que en el campo colombiano todavía se evidencia una gran brecha de género: los hombres son los mayores propietarios de las tierras con un 61.4%, mientras que las mujeres representan un 26%.  

Así lo explicó Natalia Margarita Cediel, docente investigadora de la facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de La Salle, quien precisó que “las mujeres que tienen autonomía en la toma de decisiones para elegir el producto y tiempo de siembra, las que manejan los ingresos y gastos, que lograban una función de liderazgo en la comunidad y podían disfrutar de tiempo para compartir con sus hijos, obtenían un mejor resultado en sus producciones”.  

Según la experta, la diferencia entre lo que se viene avanzando en las ciudades si se compara con lo que pasa en el campo, está determinado por algunos aspectos culturales que han sido cambiados por las luchas feministas, los procesos de formación social y la academia.  

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En ese sentido, Cediel indicó que es necesario que hoy en día se pueda presentar una alianza entre las ciudades y el campo, para que esta desigualdad pueda cambiar.  

Dentro de los grupos estudiados, se analizó el caso de las comunidades indígenas donde hay una carga cultural mucho mayor que tiene que ser respetada.

Adriana Jouiriyu, miembro de la comunidad wayuu de la alta Guajira habló de cómo esta desigualdad, así como la desigualdad social generalizada, se dan por falta de atención por parte del Gobierno.  

“Esta desigualdad tiene mucho que ver con la dependencia económica que aún se tiene entre las mujeres indígenas de sus parejas. No hay proyectos auto sostenibles reales que procuren a contribuir en esa dependencia, es necesario que el Gobierno ayude a que se elaboren ideas para contribuir en esa independencia”, dijo la mujer indígena.  

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Las actividades económicas que realizan las mujeres en el campo han sido bastante demarcadas y en estas se incluyen mayormente las domésticas, relacionadas con el hogar y con el mismo campo. 

Según los estudios académicos, las mujeres rurales son las responsables de buena parte de la producción de alimentos, la cría y cuidado del ganado, además de especies menores como gallinas, cabras y cerdos.  

Los trabajos investigativos lograron identificar que las mujeres en el campo tienen un rol cada vez mayor en el sector comercial y agroindustrial, sobre todo en algunos sectores como las artesanías y la floricultura. Pero se recomienda ampliar esos escenarios, con apoyo estatal y trabajo comunitario respaldado por el gobierno y la academia.  

Fuente

RCN Radio

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