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Escritura a mano
Escritura tradicional a mano. Imagen de referencia.
Foto ingimage

Catalogado como la única escritura creada exclusivamente para las mujeres y destacado por la Unesco, el “nüshu” es considerado como una de las primeras manifestaciones feministas en el mundo. Fue creado hace dos siglos en China y aunque ya no se usa, espera convertirse en un legado cultural.

Su origen se sitúa en los comienzos del siglo XIX. Sin poder acceder a la educación, las mujeres de Jianyong, una población de la provincia de Hunan, decidieron crear su propio alfabeto. Lo hicieron de forma secreta para evitar reacciones del régimen patriarcal que en ese momento se vivía con mayor rigor en esa zona del sur de China.

Se llamó ‘nüshu’, que literalmente significar escritura para mujeres.

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Ivonne Alonso Mondragón, docente de la Escuela de Artes de la Universidad Central, explica que “hasta comienzos del siglo XX las mujeres del sur de China no tenían acceso a la formación académica osea que estaban condenadas a ser analfabetas, era un lenguaje que se pasaba de madre a hija y se practicaba entre hermanas y amigas principalmente”.

Una primera escritura difundida y descubierta en una moneda de bronce a principios de la década de los 80, cuando se reveló al mundo la existencia del nüshu, exponía en una frase la esencia de este invento: “Todas las mujeres bajo el cielo pertenecen a la misma familia”. De esa forma se inició una lucha de las mujeres contra la dominación masculina.

La docente señala que este lenguaje “puede ser una acción política de las mujeres específicamente de esa región de China para reivindicar su derecho a la palabra su derecho al conocimiento y a la comunicación”.

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[AUDIO] Mujeres crearon, en el siglo XIX, un lenguaje exclusivo para ellas

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Un gesto de rebeldía

Gracias al nüshu, las mujeres del sur de China aprendieron a leer y escribir logrando dejar en telas y papel, historias, autobiografías, canciones y poemas.

“Esta escritura es un gesto rebelde y por eso es transformador porque las mujeres estaban haciendo un llamado a la necesidad de crear políticas y condiciones sociales sobre la base de la igualdad de género y es muy vigente hoy porque en esencia es un llamado desde la escritura a hacer un trabajo de ingeniería social, de darle a la voz y a las palabras de las mujeres el lugar que se merecen en el mundo”, agrega Alonso Mondragón.

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Hace 18 años murió la última mujer que hablaba y escribía nüshu. En 2015, la Organización Internacional para la Estandarización reconoció 400 caracteres de esta escritura y la Unesco ha destacado los esfuerzos por mantener la memoria y evitar la extinción del que hasta ahora ha sido considerado como el único idioma creado exclusivamente para un género.

Fuente

RCN Radio

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