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Amenazas a periodistas
Amenazas a periodistas
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La FLIP (Fundación para la Libertad de Prensa) califica como una “situación crítica” la amenaza a periodistas en el país y advierte de una “ausencia de acciones efectivas por parte de la Unidad Nacional de Protección para garantizar la seguridad de quienes se encuentran en riesgo”.

Uno de los casos más recientes le ocurrió al reportero Alberto Castaño en Bogotá, quien pisó callos con su periodismo ambiental de denuncia. Recibió una amenaza vía Twitter en la cual incluso le dieron el lugar exacto donde había estado el día anterior con su familia. 

Días después un hombre armado en una moto sin placas le dijo lo siguiente: “Me estaba diciendo que si no dejaba de ‘azarar el parche’ (molestar) me iban a pelar, entre otras muchas de las cosas que no se pueden repetir”. 

Más adelante fue acosado junto con su esposa, también periodista, por varios hombres pero ¿cuál fue la respuesta de las autoridades ante las amenazas reiteradas?

“La respuesta de la Fiscalía es que por ahí en unos cinco meses me estaban llamando para ver qué había pasado con mi caso, y la respuesta de la Policía es que no saliera de la 134 hacia el sur, ni de la 147 hacia el norte, ni de la 9 hacia el oriente, ni de la Autopista (Norte) hacia el occidente, porque no podían ayudarme ni podían hacer nada, a pesar de que fueron oficiados por la FLIP y por Fecolper para que me hicieran un estudio de riesgo, por lo menos”, relata.

El periodista se vio obligado a salir del país por sus propios medios.

Eso ocurrió en Bogotá, donde las condiciones logísticas para la seguridad de un periodista son un poco más favorables que para los del resto del país.  ¿Entonces qué habría que decir del caso de Ana Castrillón? Una periodista oriunda de Popayán, quien lo ha perdido todo varias veces huyendo junto con su esposo, Ever Erazo para salvar sus vidas

Ana cuenta que desde hace casi dos décadas se han visto forzados a ejercer un periodismo nómada, tuvieron que salir del Cauca hacia Bogotá y de la capital del país al extranjero, manteniendo su periodismo crítico y de denuncia pero en el exilio.

Recuerda que “se pasó la vida en la lucha de defender a los ‘sin voz’, en la lucha por querer que la gente esté informada, porque bien sabes que antes de las amenazas era un medio que circulaba mensualmente y en los 42 municipios. Es una historia larga de lucha”

Ever por su parte, relata cómo su medio de comunicación independiente se extinguió. Según él, de nada han valido los llamados al Estado colombiano para su protección.

“La verdad la Unidad Nacional de Protección hace caso omiso a casos como el nuestro, ya nos cansamos de eso, ya se nos pasó la vida, no tenemos 30 ni 40, tenemos 60 años y ya nos vemos resignados practicamente a tener que salir del país porque no podemos hacer nuestro periódico”, dice.

Agrega que “nosotros nos hemos salvado porque hemos mantenido una movilidad permanente. Incluso la misma familia se aleja de uno porque lo ven como un peligro para ellos y tiene toda la razón”.

Finalmente concluye que “No olvidemos que no solo a bala se mata, en el caso de nosotros se mató nuestro medio, se agotó, se asfixió, se extinguió y con ello nuestra actividad periodística, estamos muertos en vida y eso es muy lamentable”.

La periodista Jhanuaria Gómez tuvo que desplazarse del municipio de Segovia, Antioquia, a raíz de las amenazas, tras investigar acciones irregulares alrededor de la actividad minera y advertir sus consecuencias medioambientales. 

La amenaza se la enviaron con su hija. Ella intenta ahora reiniciar su vida, aunque asegura que en su caso, al menos la Unidad Nacional de Protección actuó a tiempo. Nos habló desde un lugar desconocido del país.

“Me colaboraron prácticamente a los dos días para poder salir del departamento, gracias a la revista Reporteros Sin Fronteras y la FLIP que movieron fichas en Bogotá para que eso saliera pronto porque necesitaba salir del departamento”, resaltó.

Añadió que “La protección que me dieron fue un subsidio de reubicación por tres meses, un celular para llamar en caso de emergencia y un chaleco antibalas para mí”.

Ricardo Ruidíaz es un periodista y activista que ha dedicado sus esfuerzos a visibilizar la trata de niños y más recientemente los asesinatos en contra de líderes sociales. Ha sido víctima de 10 intimidaciones en el último año. A él lo ubicamos en algún lugar del Magdalena Medio desde donde denunció que le redujeron su esquema de protección.

“De un momento a otro la UNP nos reduce el esquema, nos quita el blindado, en estos momentos estoy andando con un solo escolta, antes tenía dos y ahora circulo en un vehículo convencional”, denunció.

Advirtió que “Si el Gobierno nacional y los organismos correspondientes de la protección de los líderes sociales y de los periodistas, sobre todo quienes trabajamos en región no nos dan protección y no nos garantizan el derecho a la vida, me van a matar”. 

Este jueves 18 de julio Ruidíaz encontró una nueva amenaza atribuida a las Autodefensas Gaitanistas que habían introducido a su casa por debajo de la puerta.

Amenaza a Periodista Ricardo Ruidíaz
RCN Radio

Los comunicadores, al igual que la FLIP le solicitaron al gobierno nacional redoblar sus esfuerzos con el fin de brindar medidas efectivas para salvaguardar la vida e integridad de ellos y de sus familias.
 

Fuente

RCN Radio

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