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Perros Ferales Jaboque
La Tingua Azul migra por temporadas a ese humedal y se enfrenta al riesgo que significan estos animales ferales
Alejandra Medina

Especies de aves, roedores y reptiles que habitan en el humedal Jaboque en Bogotá, se encuentran en alto riesgo, por la presencia de los denominados perros ferales. Un fenómeno que no ha podido ser controlado y que preocupa a los ambientalistas de la región.

Con el objetivo de conocer de cerca el comportamiento del grupo de perros ferales del humedal Jaboque y el riesgo que significan para el ecosistema del lugar; el equipo periodístico de RCN Radio se trasladó hasta ese punto ubicado en la localidad de Engativá en Bogotá.  

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Como guía, el recorrido fue acompañado por Alejandra Medina, líder ambiental en esa zona y habitante de la localidad de Engativá.  

“Cuando hablamos de perros ferales, son animales que se adaptaron tan bien a territorios como este humedal; tanto así que incluso tienen comportamientos de caza en grupos”, destacó la guía y especificó que este grupo de canes se mueven entre el tercio medio y el tercio bajo del Jaboque. 

 Aprovechando la sombra de algunos arbustos y ocultos tras el pasto medio del humedal se observa a la jauría semisalvaje de 12 perros, liderados por una hembra; encargada de organizar la estrategia de caza de su grupo. 

perros ferales
La jauría de perros ferales del jaboque es de 12 caninos.
Alejandra Medina

“La que manda la parada es una hembra hermosísima, de color amarillo, muy linda”, dice emocionada Alejandra y describe cómo los perros “empiezan a ubicarse en forma de círculo y la líder se hace en una posición para que todos la vean. Ahí empieza a saltar sobre la vegetación para avisar que ahí hay un nido o que está el objeto deseado”.  

Ya sea para alimentarse o simplemente seguir su instinto de caza, estos animales atacan a especies de aves, reptiles y roedores que se encuentran en peligro.

“Hemos encontrado comadrejas mordidas por los perros. Los curíes, las culebras sabaneras; todos agredidos por estos perros. Y eso que ellos ni siquiera comen esas culebras”, explicó la guía ambiental. 

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Pero una de las principales preocupaciones de los ambientalistas de esta zona, son algunas aves que están en riesgo o que se reproducen de forma lenta, como es el caso de las tinguas  Azul, Moteada y Bogotana; así como la forcha y el búho sabanero.   

Pero tal como lo explicó la líder ambiental, la presencia de estos perros es culpa de la irresponsabilidad humana y no de la selección natural o el azar del destino. 

“Son perritos que son regalados en diciembre como aguinaldo a los niños. Muy bonito el regalo, pero los niños no entienden la responsabilidad que es tener una mascota. Los tiran a los humedales, los tiran a los espacios naturales y ese es uno de los grandes problemas que hoy tenemos: específicamente la mala tenencia de mascotas”, describió. 

¿Qué dice o qué ha hecho el Distrito sobre esta grave situación? 

El problema de los perros ferales es conocido por el Distrito desde el 2018, cuando los habitantes del sector denunciaron la presencia de dos grupos o jaurías de perros en el humedal.  

Sobre el tema y las medidas que se han tomado en este caso puntual habló Mauricio González, líder de la estrategia captura, esteriliza y suelta, implementada por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal y quien destacó el seguimiento que se hace sobre este tema.  

 “En el Jaboque hemos venido desarrollando unas actividades en compañía con la administración Distrital. Específicamente, lo que hemos identificado es que estos animales ya han sido esterilizados. Nosotros lo que hemos hecho es hacer un seguimiento de estas poblaciones por si llegan nuevos animales y llevarlos a realizar los procedimientos quirúrgicos”, dijo.  

Este de los perros ferales es otro de los tantos inconvenientes que allí se vive y al que se le suma la ganadería ilegal que se expande día adía, las construcciones irregulares y el arrojo de escombros y basuras. 

Sin embargo, los ambientalistas del sector piden al Distrito que piensen en la posibilidad de reubicar estos animales en algún refugio controlado, donde no signifiquen un riesgo para el ambiente local.  

“No queremos que estos animalitos sean sacrificados, esa no es la idea, pero la administración debe buscar la forma de llevarlos a algún refugio. Un perro de esos vive en promedio 15 años y en ese tiempo es mucho el daño que le hacen al ecosistema del humedal. Sin embargo, hay que entender que no son ellos los responsables sino aquellos que los abandonan”, indicó.  

Fuente

RCN Radio

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