Cargando contenido

Mayoría de pobladores de veredas Mochuelo Alto y Mochuelo Bajo advierte del incumplimiento de acuerdos, tras dos años de protesta.

RELLENO SANITARIO DE DOÑA JUANA
El relleno sanitario de Doña Juana está ubicado en las localidades de Usme y Ciudad Bolívar en el sur de Bogotá.
Colprensa

El 15 de agosto de 2017 los habitantes de las veredas Mochuelo Bajo y Mochuelo Alto no aguantaron más y bloquearon vías exigiendo que parara la fuerte contaminación por la disposición de residuos en el relleno Doña Juana.

Los olores nauseabundos e insalubres estaban enfermando a esta población de campesinos, millones de moscas asediaban a la gente y a su comida y las ratas comenzaban a ganar terreno.

“Huele un poquito feo pero esto no es nada, normalmente es diez veces la intensidad de este olor el que tenemos que vivir”, dijo en su momento uno de los afectados.

Otra pobladora de Mochuelo Alto, ubicado en zona rural de Ciudad Bolívar, agregaba que “es que ni siquiera un negocio pone uno porque a la gente que viene de visita le da asco comer, por el olor y por las moscas”.

Tras las protestas que dejaron al menos veinte personas heridas se establecieron acuerdos para mejorar la calidad de vida de esa población que tiene el lastre de vivir al lado de “la caneca de basura de Bogotá”, como llaman al relleno al que llegan a diario más de seis mil toneladas de residuos.

Audio

[AUDIO] Escuche cómo siguen las zonas rurales cercanas a Doña Juana

0:27 5:25

Dos años después les preguntamos si se cumplieron los acuerdos. La mayoría es pesimista con su situación actual, como don José.

"Está alborotado, eso nos tiene muy perjudicados. Esa es una situación muy fea porque uno se enferma, le da como tos, gripa y si uno se enferma imagínese los niños o los ancianos”, dijo refiriéndose a los malos olores.

La verdad yo veo eso igual y cada vez el montón de basura es peor”, agregó Lucía, habitante de Mochuelo Alto.

Al llegar al sitio no se sintieron olores ofensivos y se ven pocas moscas. Los afectados aseguran que los olores y plagas responden a ciclos de calor y por estos días están lluviosos.

Y eso que no ha hecho verano sino los moscos se habrían vuelto a levantar”, agregó Pedro, mientras que Lucía nuevamente dijo: “No hay olor por lo que está lloviendo, pero la demora es que lleguen con las máquinas a revolver la basura y caliente un poquito el sol y ahí si vamos a sentir los malos olores”.

Un grupo reducido de personas asegura que las cosas han mejorado. “Si señor, ya un poco la ratonería y todo eso ha bajado mucho, siempre han avanzado alto en eso los de Doña Juana”, aseguró Fabián.

“Está muy bien la verdad sí, está muy normal, yo no veo por qué debamos quejarnos, los olores si llegan a veces pero uno se acostumbra”, dijo el dueño de una tienda en Mochuelo Bajo.

Para doña Rosa no hay olores y disminuyen las plagas cuando en el relleno hacen bien su trabajo.

Refiriéndose al Consorcio CGR, diagnosticó que “están haciendo bien la tarea, eso sí, cuando ellos empiezan a hacer mal la tarea inmediatamente salta a la vista. Hacen bien la tarea, la mitad del tiempo”.

Con respecto al fenómeno de los vectores, el consorcio aseguró que ha tomado las medidas necesarias, entre ellas la contratación de fumigadores externos, drones para fumigar.

Agrega la empresa que “desde diciembre de 2017 hasta mayo de 2018 se hizo cobertura completa de la zona que estaba destinada para la disposición final en ese momento (llamada zona 1)”. 

En contraste, Jorge Días otro de los pobladores, asegura que la basura debería estar tapada pero hoy está al aire libre, como se puede corroborar en una zona que puede verse desde la vía. él hizo parte de las manifestaciones de hace dos años.

Día a día esto está peor, hay más basura destapada, ahí como la ven ustedes, al sol a la intemperie”, advirtió con respecto al relleno cuya vida útil fue extendida a principios de este año

Agregó que “los compromisos que nos hicieron era que iba a mejorar al 100%, en vectores y en el taponamiento de las vías internas, pero no han cumplido nada”.

Les preguntamos a 40 personas, 32 dijeron que las cosas siguen mal, pero ocho aseguraron que la situación mejoró después de las protestas. Para los más pesimistas el relleno doña Juana es una bomba ambiental que no se ha desactivado.

Fuente

RCN Radio

Encuentre más contenidos

Fin del contenido