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Menstruación
AFP

La pobreza menstrual, entendida como la falta de acceso a productos sanitarios, educación sobre salud menstrual e infraestructura para gestión de los desechos, es una problemática de la que se habla muy poco en América Latina. 

RCN Radio habló con Juan Carlos Pardo Lugo, asesor en derechos sexuales y reproductivos de la fundación Plan International, desde donde se busca visibilidad el desconocimiento sobre la pobreza menstrual, la gestión de la menstruación y la concientización de que la menstruación no es un asunto para higienizar. 

"La pobreza menstrual se refiere a la falta de acceso de mujeres y cuerpos menstruantes a productos y materiales para la gestión de su menstruación, a la educación integral y la falta de infraestructura, ya sea por ejemplo por falta de agua", dice Juan Carlos. 

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La gestión de la menstruación es una posibilidad que no está al alcance de todas las mujeres y la falta de educación sobre el tema y sobre la importancia que tiene en la vida de quienes atraviesan su ciclo menstrual es baja en Colombia y la región. 

Cuando se habla de educación integral sobre la materia se refiere a que, con acceso a información de calidad, se aprenda que "la menstruación no es solo un proceso biológico si no que, en nuestro contexto, es un concepto social" y que estamos en un país en el que "se ha manejado la menstruación desde la privacidad, desde la pena, vergüenza, la ansiedad a mancharse, y esto genera estigma y discriminación". 

Sobre esa educación integral, el país en general está mal. "No tenemos información adecuada en menstruación; lo que estamos haciendo es hablar de genitalidad, de los proceso biológicos, pero no hacemos énfasis en desmitificar y evitar que las mujeres sean discriminadas por el simple hecho de menstrua", dice el experto en RCN Radio. 

De acuerdo a Plan Internacional, en Colombia se calcula que las mujeres gastan un promedio de 2 a 3 dólares solo en toallas sanitarias mensuales, eso significa  36 a 40 dólares al año, unos 120.000 a 150.000 pesos colombianos. "Es un valor complicado porque muchas personas a veces tienen que decir si comer o comprar productos para gestionar la menstruación".

Los tabúes en la región sobre la menstruación siguen latentes y en particularidad el de la "suciedad", ese que sigue enseñando erróneamente que la menstruación es algo que hay que limpiar, que contamina y que hace que niñas y adolescentes pierdan clases. 

La ONU estima que 1 de cada 10 niñas faltan a la escuela durante la menstruación y señala que los mitos existentes pueden provocar que muchas de ellas lleguen a sentir vergüenza y tengan conflictos en su desarrollo, empoderamiento y ejercicio de derechos, como el acceso a la educación.

"Se les está diciendo que la menstruación es un elemento sucio, una sangre que debe salir y que es contaminante. Hay todavía culturas que les han enseñado que pueden ensuciar el agua con el que se limpian". 

Lo cierto es que desde Plan International se considera que "el cuerpo de las mujeres y la menstruación no es necesario higienizarla, ni abolirla o esconderla". 

¿Higienizar la menstruación?

Cuando se habla de higienizar la menstruación o de la salud menstrual se asume que hay que limpiar, pero no, "no hay que limpiar, no hay que meterla en el marco de la limpieza, hay que hablar de cuerpos sanos y que se aborda la menstruación de forma natural", dice Juan Carlos Pardo. 

"La sangre menstrual no es sucia, esta cargada de componentes que estaban esperando dentro del útero para poder anidar un ovulo fecundado". 

Plan International trabaja para promover la salud menstrual de las niñas y adolescentes, a través de la distribución de "kits de dignidad", con elementos para la gestión del ciclo menstrual y la promoción de alternativas eco-amigables, como la copa menstrual y las toallas sanitarias reutilizables.

"Para niñas y mujeres que tienen procesos menstruales se les da un kit que esta pensado para restablecer la dignidad en altos contextos de vulnerabilidad. Incluye panties absorbentes, toallas higiénicas, materiales para lavar los panties, y para aseo personal de las mujeres", cuenta Juan Carlos. 

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Además, impulsa campañas educativas en materia de salud sexual y reproductiva para empoderar a las niñas y adolescentes y romper prejuicios. 

Plan International plantea constantes llamados a los gobiernos para que implementen políticas que permitan a las menores acceder a instalaciones dignas y seguras y contar con los suministros necesarios para la gestión de su menstruación, haciendo hincapié en el rol vital que juega la educación en el tratamiento de esta problemática.

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[AUDIO] “Pobreza menstrual” e higienización, problemas y tabúes de los que poco se habla

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Fuente

Sistema Integrado de Información con EFE

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