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Profesoras en Ipiales, Nariño, llevando la clase a la puerta de la casa
Profesoras en Ipiales, Nariño, llevando la clase a la puerta de la casa
Cortesía

Diana Patricia Ortiz Córdoba es profesora del Jardín Infantil Pininos Campestre. Antes de la pandemia tenía su salón de clases, luego su casa se convirtió en su salón, pero había que hacer algo más.

“A partir de la situación que estamos viviendo actualmente a causa de la pandemia, nos surgió la idea de visitar a nuestros estudiantes; obviamente con todas las medidas de bioseguridad, con el distanciamiento pertinente pero llevándoles un poquito de alegría a nuestros pequeños”, afirma la profesora.

Hay razones para hacerlo: la cercanía de los niños le hace falta a los profesores.

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“Es muy gratificante para nosotros mirarlos, compartir un momento con ellos, hacerlos reír, bailar, así sea a la distancia. Es muy gratificante para uno como docente para los niños y para los padres de familia”, dijo.

Mientras eso pasa en Ipiales, en Bogotá los hijos de Ana Muñiz están de vacaciones, pero aprovechan las horas permitidas para que los niños salgan y puedan continuar aprendiendo a patinar.

“Para nosotros fue clave contactar al profesor de de patinaje y hace aproximadamente unas cuatro semanas que dentro del conjunto (residencial), el profesor se hace fuera de la reja, es decir en la calle y desde ahí orienta mis hijos”, describió.

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[AUDIO] Profesores a las casas, otra estrategia de docentes para seguir educando

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Su profesor es Jairo Alejandro Álvarez, quien dijo que “se trabaja en grupos que sean familia o personas muy cercanas a la familia. Máximo tres niños pero estamos trabajando, en lo posible, que sea en clases individuales”.

Puntualizó que “lo que sí tenemos es que los papás son los que nos ayudan mucho al desarrollo de la clase. Nosotros, si hay lugares donde no nos permiten ingresar, enseñamos desde la reja, en la parte de atrás, como poner al niño en el ejercicio”. 

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Un poco más al norte hay una iniciativa similar. La lidera Maritza Medrano, directora del Jardín Infantil Nuestra Señora del Pilar, profe en bicicleta. “Ingreso digamos que al garaje o al patio, me cambió zapatos, hago uso de dos tapabocas y del antibacterial”, cuenta. 

Los niños necesitan aprender desde la lúdica y el juego y a veces la pantalla del computador no es suficiente. 

“Esto nace también porque es muy difícil transmitirle al niño en esta edad, por ejemplo el debido agarre del lápiz, requiere que uno esté ahí y no lo del ejemplo. Todas las que son docente en preescolar me entienden de que se hablando”, advirtió.

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“En media hora o una hora que yo esté en casita, eso es aprovechar al máximo, alcanzamos a jugar, alcanzamos a hacer ejercicio de lectura, escritura de matemáticas, lo que sea lo más pronto posible para ellos pero aprovechando al máximo”, concluye. 

“También el sentir el apoyo en estos momentos de dificultad y llevar alegría a sus casas, así sea por momentos”, concluyó Diana en Ipiales.

Los niños sienten de alguna manera un retorno, entre comillas, a una mediana normalidad” concluyó a su turno la madre de familia, Ana Muñiz.

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Los efectos de la pandemia en la educación están por verse y en particular los efectos en los más pequeños. Estos tres profesores han dado un paso más allá del deber indica, llevados por el amor a su profesión y a sus estudiantes. 

Fuente

RCN Radio

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