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Dentro de colegios, estudiantes resultan amenazados por otros.
Dentro de colegios, estudiantes resultan amenazados por otros.
Colprensa

La falta de aire, la falta de confianza en sí mismo y el exceso de ansiedad, son algunas sensaciones que invaden a Nicolás Stephanou cada vez que debe hablar; síntomas que se clasifican en un trastorno del habla conocido como tartamudez o disfluencia.

Nicolás afirma que debido a las constantes burlas de las que era víctima en Colombia, por su condición, tuvo que trasladarse a estudiar a los Estados Unidos para tener la posibilidad de estudiar sin trabas sociales su carrera de Administración de Empresas.

Desde sus 4 años, Nicolás recuerda que padece esta patología que califica como algo muy difícil. “Cada vez que la gente se ríe me hacen llorar y sufrir mucho y me ha generado muchos traumas, así como momentos de depresión”, destaca Stephanou.

Sus miedos, cada vez que debía exponer en público se triplicaban porque asegura, era inevitable recibir la mofa de sus compañeros. “Me fui del país para superar el bullying porque la gente se reía todo el tiempo y me ponían apodos como: tatareto, bobo, retardado mental, imbécil, y otros calificativos que me llevaban a cuestionarme del por qué yo tenía que ser así”, revela el joven que cursó toda su carrera becado.

Pero Nicolás no se ha dado por vencido, mientras se prepara para mejorar su habla, ha encontrado en la tecnología su mejor aliado a la hora de comunicarse, pues asegura que esta herramienta le ha quitado una gran carga de estrés cada vez que tiene que comunicarse.

En qué consiste la tartamudez

De acuerdo con Angie Grajales, fonoaudióloga de la Clínica Universidad de la Sabana, la tartamudez o disfluencia, que puede empezar a percibirse desde los dos años de edad, no es tan común en la población, lo que conlleva a la falta de conocimiento entre la sociedad a identificar este trastorno como un asunto al que se debe tratar con seriedad.

“La tartamudez es la afectación de la fluidez del habla en donde la persona no puede hacer una producción de los sonidos sin pausas o bloqueos, presentan tensión excesiva cuando van a hablar o cambian las palabras por otras más fáciles, o simplemente se niegan a continuar su discurso y que cuando van a hablar se evidencian espasmos musculares con tensión facial”, expone Grajales.

Según la fonoaudióloga, este trastorno que consiste en la prolongación o repetición de fonemas, donde además el uso de los vocales o fonemas oclusivos que limitan a la persona en el rol social porque “cuando la disfluencia es severa se les puede convertir en una fobia social, al saber que les da ansiedad el tema de poder entablar una conversación con otra persona que los puede bloquear”, argumenta.

Así mismo, Grajales señala que estos trastornos los padece más el sexo masculino que el femenino, aunque el cualquiera que sea el caso, se deben dejar de lado los mitos y asistir a tiempo a consulta para ser tratados de manera oportuna.

“Dependemos del compromiso que tenga la persona con tartamudez, hay unas que se logran superar, pero es un proceso complejo que no siempre se logra eliminar. No es muy grande la población que sufre de este trastorno de la comunicación en Colombia, pero nos falta más detección para que asistan oportunamente al servicio de fonoaudiología”, dice Grajales.

“A mayor reconocimiento, menor señalamiento”

Desde hace 23 años, Nicolás padece tartamudez y según afirma, ha intentado “de todo” para curarse, aunque es consciente que no es fácil, a pesar de dominar varios idiomas y estar en constantes terapias para mejorar.

“Esto es un problema que siempre va a estar, pero se puede reducir y hablar bien, me han dicho que es para siempre pero sí se pueden controlar los síntomas al 90%. Yo si quiero mejorar esto es un trabajo duro”, expone.

Así mismo, para Nicolás, personajes de la vida pública con la misma situación suya como el futbolista colombiano James Rodríguez, o el actor estadounidense Bruce Willis son un punto de referencia y de ayuda en levantar su ánimo cuando decae por causa de su condición, debido a que, según Nicolás, la gente del común reconoce que existe el trastorno y pueden tratarlo con valor.

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Día mundial de la tartamudez

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Las implicaciones psicológicas

Según la psicóloga Tatiana Barreto, docente de cátedra como psicología del desarrollo en la Universidad de la Sabana y experta en temas de rehabilitación integral, cada vez que una persona se burla de alguien que padezca tartamudez, está generándole una mayor inhibición social, “Si la persona que hace esos comentarios entendiera que eso es lo que le genera a la persona mayor dificultad en su proceso de comunicación lo haría de una manera distinta”, dijo Barreto. 

“La persona que lo está viviendo no lo pasa bien cuando escucha el comentario de burla, a veces a uno le parece muy chistoso, pero está generando que esa persona que tiene la situación se sienta más inhibido socialmente. Esto hace parte de un factor que se llama ignorancia, es como el otro desconoce lo que a mí me pasa entones no tengo que darle validez porque no es cierto y tener claro que cuando vaya a hacer un comentario crítico lo estoy haciendo desde mi ignorancia”, argumenta Barreto.

La psicóloga expone que un acompañamiento serio y responsable por parte del entorno de quien tiene esta condición, contribuye a la evolución de su fluidez verbal. “La tartamudez es una alteración de la comunicación y conlleva a varios factores que lo desencadena como los fisiológicos, genéticos y sociales, y por eso el papel de su entorno como padres, maestros y personas del núcleo son quienes más lo pueden ayudar”, concluye. 

Por su parte, Johan Gallego, representante en Colombia de la Asociación Iberoamericana de Tartamudez, hace un llamado a la sociedad para entender más sobre esta problemática. “Nuestro llamado a la sociedad básicamente es a que conozca qué es la tartamudez y cómo debe conformarse una persona que tartamudea que al igual que cualquier otro ser humano merece el respeto y consideración de la sociedad

“De acuerdo al último censo publicado por el Dane del año 2005, nos permite conocer que de cada 100 colombianos con limitaciones, el 13,2 tiene limitaciones permanentes para hablar, entonces es tomar de conciencia de la tartamudez y nuestra asociación, al igual que otras asociaciones a nivel mundial promovemos el conocimiento de lo que es la tartamudez por diversos medios de difusión para que se tenga en cuenta que aunque son pocos quienes la padecen, los efectos de los señalamientos no aportan de forma positiva”, agrega.

Gallego afirma que, para lograr esta empatía entre una sociedad impaciente, se requieren varios puntos a tener en cuenta, “es importante que se atienda al contenido del mensaje, no en la forma de hablar, darle el tiempo que necesite para contestar, poniendo atención a la conversación que están teniendo y disfrutarlo, evitar darle consejos sobre la respiración y el nerviosismo. Quien tartamudea necesita un poco más de tiempo para exponer sus ideas.

Pese a que no se conocen cifras concretas sobre cuántas personas tartamudas hay en Colombia, se estima que, según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 70 millones de personas presentan dificultades en el habla, lo equivalente al 1% de la población, quienes hoy, en el Día Internacional de la Tartamudez, aún esperan que la sociedad tome conciencia y contribuya en la evolución de su comunicación.

Fuente

Rcn Radio

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