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Cada mes se presentan alrededor de 1500 riñas entre estudiantes de las cuales, un 70 por ciento resultan con lesiones

Violencia en los colegios
Imágen de estudiantes en una institución educativa
Javier Jules

La forma de resolver diferencias y conflictos en los salones de clase de las instituciones educativas del país, se está orientando, según el analista de seguridad Camilo Nieto, de manera preocupante hacia la violencia pues “cuando se habla de entornos escolares se identifican 1400 casos, de los cuales 1088 requieren atención médica inmediata porque los menores se están agrediendo con armas contundentes o cortopuzantes”.

De acuerdo con el experto de la Universidad Central, otro de los hechos que preocupa a los docentes es que esa violencia, en un hecho sin precedentes, “se inicia desde los 7 años, hace 4 años iniciaban a los 14 y hoy van hasta los 18 años, lo que nos preocupa es que hay dos picos en los entornos escolares y que coinciden en las horas de salida de las jornadas”.

En el 22% de las riñas que se presentan en los colegios hay un arma blanca. Los contextos sociales también afectan a los ambientes escolares. Llegamos hasta la localidad de Ciudad Bolívar, uno de los sectores vulnerables de Bogotá con una presencia conocida de fenómenos como el hurto callejero y el microtráfico.

Sandra Camacho coordinadora de convivencia de la institución educativa Fanny Mickey, destaca que “a veces se encuentran relatos de los niños en donde le dicen que está cargando una navaja y la justificación es que ellos viven en la parte de arriba de Ciudad Bolívar y es para defenderme en el camino”.

Pero además de servir para su propia según el profesor Erick Holguín, “pareciera que hay una costumbre y es que cuando uno pasa a bachillerato tiene que cargar un arma, muchos son estudiantes sanos que ven a sus otros compañeros armados y escogen no estar excluidos de los parches y también las portan”.

Malos entendidos, intolerancia y en algunas ocasiones la sola simple idea de generar caos puede ser el detonante para una riña pues “si a un chico le roban algo y no se da cuenta entonces hay otro que señala a fulanito incluso sin estar seguro y por ahí empiezan los conflictos” añade Holguín tras destacar que “algunos casos se han presentado, en donde la tolerancia es tan baja que con armas blancas un chico agrede a otro”.

De acuerdo con Nadia Cortés, directora del programa de Sociología de la Universidad Externado de Colombia, el ambiente en el que se desarrollen los niños especialmente durante la primera infancia, será fundamental para moldear el comportamiento de los menores en su futuro.

“Los comportamientos agresivos tienen origen en el ambiente familiar, es ahí en donde los niños y las niñas pasan la mayoría del tiempo casi que viendo y haciendo lo que los adultos hacen, entonces los niños imitan estos modelos en sus espacios como el ambiente escolar”, asegura la socióloga.

Orientación y acompañamiento, son las dos tareas en las que se han concentrado los docentes en las instituciones educativas, buscando evitar que la violencia se tome por completo, los escenarios estudiantiles.

“Desde el colegio lo que se trata de enseñarles a ellos es que hay otras opciones y que el uso de un arma es peligroso tanto para otros, como para ellos mismos”, puntualiza el profesor Holguín.

Desde 2015 se promovió en grandes ciudades capitales, incluyendo Bogotá, la denominada ley de convivencia y seguridad en los ambientes estudiantiles que establecía la conformación de comités de convivencia y la participación activa de los padres de familia. Para los expertos, las cifras entregadas por las autoridades sobre riñas entre estudiantes, da cuenta que estas medidas no se están aplicando.

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