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Panal de abejas
Panal de abejas
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El viaje comienza en los municipios de Nemocón o Mesitas del Colegio, en Cundinamarca. Antes de subirlas al vehículo especial, cada una de las colmenas es revisada verificando la salud de la reina, de los zánganos y de las infaltables obreras. 

En las noches las abejas regresan a sus panales, por eso el traslado se cumple en medio de la oscuridad, asegurando cada unidad, garantizando que estén tranquilas, en un espacio ventilado y sin ruidos. 

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Zaida Alexandra Silva Pecha es la creadora de New Ecology, un intento por devolver las abejas a lugares donde han sido desterradas y ayudar a la producción de comida. Su emprendimiento consiste en alquilar apiarios, llevándolos a cultivos donde se les necesite.

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(AUDIO) El viaje artificial de las abejas para fertilizar cultivos

0:27 5:25

Explica que el costo depende del negocio que se haga entre los interesados. “Por ejemplo, hay apicultores que cobran una tarifa, te voy a dar un número, $50.000 por colmena y ellos se quedan con el producto de ella. Hay otros que van 'mitad y mitad' en los productos que se cosechen y en los gastos”.

El proceso se denomina Polinización Dirigida. Añade que “nosotros lo que hemos hecho es cobrar por el alquiler una tarifa entre $70.000 y $100.000 por caja, dependiendo del cultivo y aparte de eso ofrecemos el mantenimiento de las mismas. Justo en este momento estamos manejando 250 colmenas”.

Todo comenzó con un cultivo de arándanos cuyos frutos iban saliendo cada vez más pequeños y con menos semillas. 

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"Entonces de lo que nos dimos cuenta con la introducción de las abejas es que el ‘cuaje de frutos’, es decir, su número por planta, se incrementó de un 50% a un 100%, dependiendo de la variedad del cultivo", recuerda.

Concluye que "el tamaño del arándano aumentó en un 50%". Antes de la llegada hay varias cosas que deben prepararse en el cultivo. Una de ellas es un cerramiento. Según Zaida "aunque tenemos líneas seleccionadas de mansedumbre, son animales no domesticados. Entonces ponemos las colmenas en áreas protegidas”.

También se deben adecuar zonas de descanso y sectores especiales donde puedan alimentarse de otras variedades de plantas y se mantengan fuertes.

Cada finca tiene sus propias condiciones y de ellas depende el número de colmenas necesarias y por cuánto tiempo.

“Los arándanos, las fresas y otros cultivos que están florecidos todo el año necesitan de las abejas permanentemente, es decir, van a estar instaladas allí siempre”.

“Y hay otros, como por ejemplo el durazno o la manzana, que florecen una temporada en el año o dos y no necesitan de las abejas permanentemente”, explica Zaida.

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Pero no es solo cuestión de llevar a los insectos hasta el sitio. Numerosos expertos han estudiado la causa de la muerte masiva de estos polinizadores. 

Aseguran que el uso indiscriminado de agroquímicos, los monocultivos, el cambio climático y la deforestación están entre los responsables y por eso, dichas condiciones deban variar. 

“No se puede tener abejas manejadas en los cultivos siguiendo las mismas prácticas de envenenamiento que se siguen dando en el campo y que son la norma”, enfatiza, y por tanto, quienes quieran a estos polinizadores deben comprometerse a cambiar sus prácticas.

Y con todo ello se puede decir que su empresa se encarga de que funcione la sociedad entre insectos y campesinos.

En RCN Radio le hemos seguido la pista hace varios años a las causas de la desaparición de las abejas. Zaida, agrónoma de profesión, asegura que los pesticidas son los principales responsables de ello. 

"El año pasado perdimos más de 120 colmenas por envenenamiento y no solamente en cultivos sino en sitios aparentemente aislados, pero donde hay ganadería" admite.

Es decir, han perdido cerca de 3 millones de abejas. La desaparición de estos insectos genera menor producción agrícola. Se trata de un fenómeno que los más pesimistas califican como un verdadero riesgo para la supervivencia humana.

Fuente

RCN Radio

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