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Héctor Otálora, restaurador de tumbas en cementerio
Los trabajadores en cementerios como los restauradores de tumbas y comercializadores y fabricantes de lápidas, son otros afectados por la pandemia.
RCN Radio

A don Héctor Otálora lo encontramos en el cementerio ubicado al sur de Bogotá, es el encargado de reparar las tumbas. Las limpia, las pinta, y si algún florero está dañado se encarga de arreglarlo.   

“Uff yo llevo como 20 años trabajando esto; lo hago todos los días y todo el día de domingo a domingo. Siempre estoy rodeado de muertos únicamente”, dijo mientras sonría. 

Estaba con brocha en mano, y con un pequeño tarro de pintura blanca; restauraba una tumba.  

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[AUDIO] Trabajadores en cementerios, otros afectados por la pandemia

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“A esta tumba que estoy arreglando, le harán misa mañana, así que toca tenerla pulida. Primero se pañeta, luego viene y se estuca y ahora pintándola. Por el arreglo de una tumba a uno le pagan 30.000 pesos”, comentó. 

¿Piensa en la muerte mientras trabaja?, se le preguntó, por lo que de inmediato respondió: “No, nunca he pensado en es, jamás. Ya uno se acostumbra a esto, para mí es igual a cualquier trabajo”. 

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Durante las cuarentenas estrictas, y las restricciones impuestas en los cementerios por causa de la pandemia, don Héctor tuvo que ingeniárselas para conseguir el sustento; así como él, otros se vieron en apuros como Miguel Ángel Sarria, quien tiene su negocio de fabricación de lápidas dentro del cementerio del sur. 

“Se bajó mucho la producción porque durante la pandemia no nos dejaban entrar, estaba prohibido el ingreso de personal, entonces ahí fue cuando nos afectó; en octubre fue cuando nos dejaron entrar”, relató.   

Comentó también que por más de 35 años ha realizado esta labor. Manifestó que trabajar en un cementerio significa ver de cerca el dolor por la ausencia, pero también es ver lo que menos se espera: “Ve uno de todo, de todo, no le puedo especificar, pero sí es ver de todo”. 

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Estos hombres dedicados a trabajar en los cementerios concuerdan en afirmar que, a diferencia de otras personas, estar entre muertos no les genera temor.  

“Ah no, nosotros no nos asustamos de los muertos, a los vivos es a quienes toca tenerles miedo”, indicaron.  

Por la pandemia los horarios habilitados para ingresar a los cementerios son de 10 de la mañana a tres de la tarde.  

Fuente

RCN Radio

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