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Estudios han probado algunos beneficios de la alimentación sólida, aunque lo recomendable es que la lactancia sea exclusiva.

Alimentación sólida ayudaría a los bebés a dormir mejor
AFP ( foto de referencia)

La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de los bebés es fundamental, no solo por los beneficios que trae para el recién nacido, sino también para la madre.  

Diversos estudios evidencian que la lactancia materna salva vidas, evita la morbilidad, la mortalidad, promueve el desarrollo físico y cognitivo óptimo, reduce el riesgo de contraer algunas enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación en la edad adulta y aporta grandes beneficios en la salud de las madres, lo que repercute en beneficios económicos para la familia, el sistema de salud, empleadores y el país.

Según la Organización Mundial de la Salud, lo recomendable es que hasta los seis meses de edad los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna, un alimento que aporta todos los nutrientes necesarios para un desarrollo adecuado.

Sin embargo, no todas las madres lo hacen y recurren a otras opciones de alimentación. En Colombia, por ejemplo, solo uno de cada tres niños menores de seis meses fue alimentado exclusivamente con leche materna. Como alternativa de alimentación, muchas madres introducen sólidos en la dieta de sus hijos antes de cumplir este periodo de tiempo. Pero, ¿es bueno hacerlo? 

A pesar de las recomendaciones oficiales, un estudio probó beneficios de la alimentación sólida. Específicamente, vinculó este tipo de alimentación con mejor sueño de recién nacidos.  

De acuerdo con la investigación, desarrollada en Londres y publicada en la revista especializada JAMA Pediatrics, los bebés que empiezan a comer sólidos antes de cumplir los seis meses de vida tienden a sufrir menos problemas para dormir que aquellos que son exclusivamente amamantados durante ese periodo.  

El estudio evidenció que el 75% de las madres británicas introducen sólidos en la dieta de sus bebés antes de los cinco meses. De estas madres, la cuarta parte lo hace porque sus hijos se despiertan a menudo durante las noches.  

Para investigar el tema, el equipo liderado por el profesor Gideon Lack, del King's College, analizó a 1.303 niños de Inglaterra y Gales de tres meses de edad alimentados exclusivamente con leche materna entre enero de 2008 y agosto de 2015.  
 
Los autores dividieron a los niños en dos grupos: unos no tomaron sólidos hasta los seis meses, siguiendo las recomendaciones oficiales, y los otros empezaron a comer sólidos (como pescado o trigo) a partir de los tres meses. Los padres completaron cuestionarios en línea todos los meses hasta que sus bebés tuvieron doce meses, y luego cada tres meses hasta los tres años de edad.

De los 1.303 niños que participaron en el estudio, el 94% completó el cuestionario de tres años: 608 del grupo exclusivo de lactancia materna y 607 de la introducción temprana del grupo alimenticio.  
 
El resultado mostró que los niños que empezaron a comer alimentos sólidos antes durmieron más tiempo y se despertaron con menos frecuencia por la noche. El grupo de introducción temprana durmió durante un cuarto de hora (16,6 minutos) más por noche (casi 2 horas más por semana) y su frecuencia de vigilia nocturna disminuyó desde poco más de dos veces por noche a 1,74. 

Los investigadores reconocen que es posible que las madres que participaron en el estudio hayan respondido de forma más positiva a los cuestionarios tras darles alimentos sólidos, después de haber esperado un efecto positivo de ello. Pero según ellos, es poco probable que este sesgo se extendiera más allá de los seis meses. 

“Los resultados de esta investigación respaldan la opinión parental difundida de que la introducción temprana de sólidos mejora el sueño”, apuntó Lack, contradiciendo la recomendación oficial.  

Por su parte, el coautor principal, Michael Perkin, consideró que el aumento en horas de sueño es "pequeño, pero significativo", "dado que el sueño infantil afecta directamente la calidad de vida de los padres, incluso una pequeña mejora puede tener beneficios importantes", sentenció Perkin, de la Universidad St. George. 

No hay que olvidar, en todo caso, que la lactancia materna es crucial durante los primeros seis meses de vida y que sus beneficios son innegables. Su contenido nutricional e inmunológico está demostrado científicamente y corresponde exactamente a las necesidades de los seres humanos. Ninguna leche industrial infantil puede compararse a la leche materna en el cumplimiento y garantía de seguridad alimentaria y nutricional en los niños y niñas menores de seis meses y en el primer año de edad, además del vínculo emocional que genera entre la madre y el niño.

Fuente

Sistema Integrado Digital con agencias

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