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El pasado 17 de enero, el Foro Económico Mundial reveló una serie de advertencias en su informe titulado ‘Riesgos Globales 2020’, en el que se concluye que este año estará marcado por amenazas ambientales.  

El documento indica que, por primera vez en diez años, los cinco principales riesgos globales en términos de probabilidad de ocurrencia están enfocados en el frente ambiental, sobre todo en una grave pérdida de biodiversidad y colapso de los ecosistemas.

Sumado a esto, otro tema principal que afecta a la humanidad como consecuencia de la contaminación es el aumento de la infertilidad masculina en grandes poblaciones en todo el mundo. 

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De acuerdo con un análisis de una serie de estudios realizados entre 1934-1996, la calidad y concentración de los espermatozoides por eyaculado masculino se reduce un 1% anualmente, debido principalmente a la exposición a los “disruptores endocrinos”. 

Estos últimos hacen referencia a sustancias contaminantes que están presentes en el medio ambiente y que interfieren en aspectos del equilibrio hormonal, entre ellas, afectación al desarrollo de ciertas células que pueden provocar riesgos para la salud reproductiva, la función tiroidea, el desarrollo neuronal, el crecimiento y algunos tipos de cáncer dependientes de hormona, entre otros. 

Lo preocupante del caso es que precisamente los disruptores endocrinos están presentes en productos de uso diario como plásticos de botellas, cosméticos, fungicidas, plaguicidas, entre otros. 

Según un artículo publicado por el Foro Económico Mundial, “una buena parte de los disruptores interfiere con hormonas implicadas en el desarrollo sexual y la formación de gametos en ambos sexos. Son contaminantes reprotóxicos, muy peligrosos cuando la exposición comienza en periodo prenatal”.  

De acuerdo con el estudio, los disruptores desregulan la expresión de más de 2000 genes testiculares que son pieza fundamental para la formación de gametos funcionales.  

"Se ha detectado un aumento de las malformaciones en genitales y la prevalencia de cáncer testicular.”, explicó Jesús del Mazo Martínez, autor del artículo.

Otro factor que resalta Mazo Martínez es que las consecuencias de estos disruptores pueden transmitirse transgeneracionalmente. “Individuos no directamente expuestos pueden manifestar alteraciones trasmitidas epigenéticamente mediante células germinales parentales que habían estado expuestas a los contaminantes”, aseguró el autor.  

Fuente

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