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Estudio reveló que las variaciones genéticas en los nativos americanos a menudo se comparten con los asiáticos orientales.
Foto: Ingimage

La falta de una atención oportuna y el mismo desconocimiento de las enfermedades visuales se han convertido en las principales barreras que tienen las personas que sufren esta enfermedad, no solo en Colombia sino que también a nivel mundial.

La baja visión es una de las enfermedades que empiezan a sufrir las personas al perder la agudeza visual para realizar ciertas actividades.

La experta en baja visión del Centro de Rehabilitación para Adulto Ciegos (CRAC), Johanna Rozo, afirmó que esta la pérdida parcial de la visión.

“Una persona con esta condición no puede ver bien de cerca ni de lejos y dicha pérdida de visión no se puede corregir con tratamientos médicos, quirúrgicos o el uso de lentes, se requieren ayudas adicionales que le permitan realizar sus actividades con mayor facilidad”, afirmó.

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Agregó que según Organización Mundial de la Salud (OMS), el desconocimiento y la falta de atención oportuna han impedido que millones de personas alrededor del mundo pudieran haber evitado esta condición que, afecta sustancialmente la vida de los individuos y de la sociedad en general.

“De hecho, aunque se desconoce el número exacto, se estima que 11,9 millones de personas en todo el mundo tienen una deficiencia visual que podría haberse evitado, mientras que en Colombia se tienen dos millones de personas con alteración permanente de los ojos, cifras que en el año van aumentando en un 7%”, afirmó Mauricio León, terapeuta ocupacional adscrito a la Unidad de Inclusión del CRAC.

Según los médicos expertos, las personas con esta enfermedad empiezan a experimentar síntomas como fatiga visual, que puede estar acompañada de  dolor de cabeza, ardor en los ojos, pérdida al contraste al no ver bien de noche y tampoco bajo la luz del sol, dificultad para realizar actividades cotidianas, teniendo que acercarse mucho para leer, no poder enhebrar una aguja, no ver el aviso de los buses.

También al preparar un alimento o servir líquidos, ya que no se calcula bien la distancia y los derrama, no poder usar fácilmente el computador o el celular, entre otras.

Así mismo, se debe tener en cuenta que se pueden ver los rostros distorsionados, acciones que se pueden sumar a otros factores de riesgo como el envejecimiento y genética, enfermedades oculares y el tabaquismo y nutrición.

“No siempre estas personas ven igual, hay unos días que van a presentar un mejor desempeño visual, mientras que otros días van a ver menos y esto tiene una relación profunda con el estado de ánimo”, subrayó.

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A su vez agregó que estas enfermedades visuales pueden ocasionar otras patologías. “Los cuadros de depresión por la pérdida progresiva de visión crean bloqueos cognitivos que impiden tener buena disposición para usar su residuo visual”, aseguró.

La utilización de algunos elementos de ayuda, como el bastón verde, les permite tener una mayor integración en la vida social.

“Además, aquellas personas con baja visión también usan bastón pero de color verde para desplazarse, por lo que, cuando son vistas en la calle, las confunden con personas ciegas, quienes usan uno blanco y muchas veces son criticados, pues ellos aún tienen un residuo visual que les permite ver sombras o figuras, pero para ello deben seguir con la mirada sus objetivos visuales o acercarse mucho a ellos para verlos o identificarlos”, puntualizó.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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