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La Sociedad Internacional de Hipertensión llama a reflexionar sobre su diagnóstico, prevención y tratamiento.

Hipertensión - Toma de tensión - Tensión alta
Imagen de referencia suministrada a RCN Radio

Los tiempos son cada vez más vertiginosos y las diferentes labores a las que se someten las personas en su día a día, como por ejemplo en el trabajo, están generando mayores riesgos de padecer tensión alta.

Pese a que se trata de una enfermedad normalmente más frecuente en la población adulta, pues 80% de las personas que la tienen son mayores de 60 años, personas más jóvenes están empezando a tener cuadros de tensión que "suelen detectarse en las consultas médicas o en los chequeos generales", explica el doctor Orlando Martínez, epidemiológo adscrito a Colsanitas.

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Ante este panorama, que ha incrementado con los niveles de estrés que manejan las personas, se debe tener en cuenta cómo se puede identificar este padecimiento, además de sus primeros síntomas. No es algo para tomar a la ligera pues es conocida como una "enfermedad silenciosa".

Por ejemplo, en su momento más común de identificación y si no se trata a tiempo, la hipertensión puede aparecer sin síntomas. Las consecuencias de un desarrollo sin que el paciente se haga chequeos y reciba el diagnóstico, puede llevar a efectos más serios como la cardiopatía hipertensiva o la enfermedad renal crónica. Los síntomas van desde un fuerte dolor de cabeza, las náuseas o vómito, confusión, cambios en la visión y el sangrado nasal.

Según el experto, "uno de cada tres adultos tiene presión arterial alta en todo el mundo y se estima que hasta el 80% de la población con más de 60 años tiene hipertensión arterial. Adicionalmente, se estima que el 34% de los hombres y el 27% de las mujeres mayores de 25 años de edad padecen esta enfermedad".

Ahora bien, la persona que ya tiene esta enfermedad deberá asumir un tratamiento y cuidados específicos por el resto de su vida. Algunas de las claves para controlarla son hacer ejercicio, tener una dieta saludable y, si es el caso, usar de manera regular los medicamentos formulados.

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Sobre el ejercicio, es recomendable que sea de tipo "aeróbico por los menos 150 minutos semanales o mejor aún, un hábito de 30 a 40 minutos diarios dedicados a la actividad física. Esto permitirá evitar el sobrepeso y la obesidad".

La alimentación será fundamental, pues estandarizar una dieta no es fácil. Sin embargo, es importante que se reduzca el consumo de las sales y las grasas saturadas. Además, se debe moderar el consumo de proteína e incluir a diario granos integrales, frutas y verduras frescas.

También hay que evitar "productos elaborados con harinas refinadas y alto contenido de azúcares (...) todos estos ajustes en la alimentación podrán ayudar a disminuir la presión arterial alta", indica el experto.

Sobre los medicamentos, son utilizados principalmente para regular la presión y actúan en el riñón (eliminar un poco de sal del cuerpo), corazón (para que baje la velocidad de los latidos), vasos arteriales (para relajarlos) y, por supuesto, el cerebro.

Con lo anterior, es importante decir que los medicamentos pueden tener efectos secundarios y no todas las personas responde igual a ellos. "Es necesario que sean formulados por un médico", además, no se debe autoformular y hay que asistir a un control periódico con el médico.

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Fuente

RCN Radio

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