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"El uso excesivo de los medicamentos no es solo un problema en los países ricos", dice The New York Times.

La población de Kibera en Nairobi (África)
La población de Kibera en Nairobi (África)
AFP

Kibera, en Nairobi (Kenia, oriente de África), está viviendo una verdadera crisis en materia de salud. El estilo de vida, contexto y relativo fácil acceso a las medicinas han evocado un problema generalizado; la población está generando resistencia a los antibióticos.

Las personas en Kibera viven en medio de rústicas viviendas, letrinas expuestas al aire libre y bolsas con heces en los tejados, un contexto en el que los habitantes presentan con frecuencia diferentes enfermedades que son tratadas con medicamentos de manera progresiva. 90 por ciento de estas personas han accedido y consumido los antibióticos, cifra muy superior a, por ejemplo, el promedio de una familia en los Estados Unidos (17 por ciento).

Resulta parodógico, por ejemplo, el fácil acceso a las medicinas en esta zona del mundo, comparado con el desabastecimiento en Venezuela, donde se habla de un 85 por ciento de las farmacias y hospitales sin estos insumos vitales. En Kibera se pueden conseguir los antibióticos genéricos producidos en grandes cantidades, sin receta médica, por unos 15 dólares.

The New York Times detalla en un reportaje que la medicina de más fácil acceso en esta población africana es la amoxicilina, usada para males como neumonía, salmonella, clamidia o enfermedad de Lyme.

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Ahora, el tema de los gérmenes se ha convertido en un verdadero problema de salud pública, lo que ha llevado a la ya mencionada resistencia a los medicamentos. El asunto desde siempre ha llamado la atención de los profesionales de la salud, que recomiendan no recurrir a la automedicación al primer indicio de, por ejemplo, un resfriado común.

Enfermedades como la salmonella (el 70 por ciento de casos ya no responde a un tratamiento regular de antibiótico según el Instituto de Investigación Médica de Kenia), además del lento desarrollo del sistema inmune de los niños, ha terminado con la vida de al menos 45 mil menores en este país por año.

Pero el problema no termina aquí, pues bien se sabe que cuando un paciente inicia un tratamiento que incluye este tipo de medicamentos, lo recomendable es terminarlo. En Kibera muchas familias no compran completo ese tratamiento, lo que termina en mayor índice de resistencia a las bacterias.

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Por otra parte, según indica Marc-Alain Widdowson, subdirector principal de la División de Protección de la Salud Global para Kenia de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, "la falta de saneamiento conduce a más enfermedades, lo que lleva a un mayor uso de antibióticos y conduce a una mayor resistencia. Es un círculo vicioso".

"El uso excesivo de los medicamentos no es solo un problema en los países ricos. En todo el mundo en desarrollo, los antibióticos se dispensan sin prescripción", agrega The New York Times en su reporte.

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Fuente

RCN Radio

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