En el establecimiento de la vinculación afectiva, la mirada directa es determinante. Por eso, mirarnos a los ojos, podría incluso reducir el riesgo de depresión, según un especialista. Desde la lactancia hasta los tres años los niños y niñas siempre están buscando la mirada de los padres o familiares cercanos. Este hecho, les generará más confianza y seguridad en la adultez, sostuvo Juan Fernando Gómez, miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría. “En el establecimiento de la vinculación afectiva, la mirada directa es determinante. Sabemos que algunos trastorno neurológicos de los niños, uno de los síntomas es la incapacidad de fijar la mirada en las personas más cercanas”, explicó. Indicó que este problema de atención podría estar relacionado con la visión, en enfermedades como las cataratas congénitas. “Los seres humanos nos deberíamos mirar más a los ojos. Nos volvemos más convincentes, más asertivos en la comunicación: se establece un tipo de relación maravillosa y trascendente que en muchas personalidades antisociales eso no se da, porque la mirada a los ojos se rehúye con mucha frecuencia”, aseguró. Dijo además que las personas que aun sin tener una personalidad “antisocial” que no son capaces de mirar a otros a los ojos, podrían tener dificultades en los vínculos emocionales. “Hay que mirarlo desde un entorno muy amplio. El hecho de no mirar a los ojos puede influir desde cosas orgánicas hasta trastorno afectivos o de la comunicación, incluso la depresión. Este último, es un elemento interesante en el ser humano”, puntualizó.