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Foto: Ingimage


Se trata de la medicina con biomarcadores predictivos.  Los biomarcadores son moléculas o proteínas mutadas o no mutadas, presentes en las células del cuerpo. Estos son visibles en sangre, orina o en tejidos.


En la actualidad se usan más de 20 biomarcadores para distintas enfermedades como diabetes o alteraciones cardíacas.


En el caso del cáncer de pulmón se pueden identificar factores estimulantes de crecimiento y de proteínas implicadas en el crecimiento de células malignas, así como las proteínas relacionadas con el funcionamiento del sistema inmune que influyen en cómo se desarrolla la enfermedad y en la posibilidad de responder a un terapia específica.


Los biomarcadores son especialmente útiles en la detección, el diagnóstico, el monitoreo a la respuesta al tratamiento, el seguimiento al crecimiento del tumor y la identificación de mejoría de la enfermedad.


En Colombia, el cáncer de vías respiratorias es la segunda causa de muerte en hombres y la quinta en mujeres, con 5.170 nuevos casos cada año, según cifras del año 2015 del Instituto Nacional de Cancerología y el Ministerio de Salud y Protección Social.


Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) precisan que la mayoría de los pacientes diagnosticados con cáncer de pulmón muere en gran parte debido a que su enfermedad se detecta en etapas avanzadas.


En el mundo, uno de los principales factores de riesgo en cáncer de pulmón es el tabaco; por eso, en los países donde decrece el consumo de tabaco también disminuye la incidencia de casos diagnosticados y de fallecimientos.


En cuanto a la edad, esta enfermedad suele diagnosticarse entre los 55 y los 75 años, aunque también se registran casos desde los 35 a 40 años. El cáncer de pulmón es responsable de alrededor del 27% de todas las muertes por cáncer, y es una de las causas principales de muerte tanto en hombres como en mujeres a nivel mundial.


La investigación científica ha enfocado sus esfuerzos en conocer en detalle la enfermedad. La perfilación de la enfermedad por subtipos histológicos, definir características como la edad, el estado funcional y el antecedente de tabaquismo, son algunos de los factores que han permitido seleccionar mejor el tratamiento de los pacientes.


Sin embargo, lo que ha revolucionado el tratamiento durante los últimos años ha sido el estudio de presencia de biomarcadores para guiar objetivamente la selección de las terapias oncológicas. Esto ha permitido la aparición de la medicina personalizada para el tratamiento del cáncer.


El desarrollo de terapias personalizadas ha permitiendo que los tratamientos sean específicos para cada paciente, haciendo más efectivo el tratamiento del cáncer.


-Las ventajas notables de la biomarcación-


En la actualidad, es muy importante realizar la medición de biomarcadores, porque esta información le permite al médico oncólogo seleccionar la mejor opción de tratamiento para cada paciente, según las características de su enfermedad.


Los principales biomarcadores identificados en el cáncer de pulmón son: ALK, EGFR, ROS-1; estos son genes y proteínas que producen cambios en la célula tumoral y favorecen su crecimiento.


Otro biomarcador recientemente identificado es la proteína PD-L1, implicada en la activación del sistema inmune. Este descubrimiento ha permitido el desarrollo y la implementación de nuevas opciones de tratamientos como la inmunoterapia, que combate el cáncer por medio del estímulo del sistema inmune del paciente.


El beneficio de contar con tratamientos nuevos como la inmunoterapia ha permitido ofrecer a los pacientes mayores tiempos de supervivencia, teniendo el doble de pacientes vivos dos años después del diagnóstico al compararlo con la quimioterapia y evitar efectos adversos comunes de la quimioterapia, como caída del pelo, náuseas, vómito, anemia y disminución de las células de defensa.