En la década de 1950 circuló en varios países una curiosa moda popular en la que algunas personas pagaban una pequeña suma a hombres calvos para darles un beso en la cabeza, convencidas de que traía buena suerte o prosperidad. Aunque fue una costumbre pasajera y más cercana al folclore y al entretenimiento que a una práctica generalizada, hoy es recordada como una de las curiosidades más llamativas de la época.
En la década de 1950 circuló en varios países una curiosa moda popular en la que algunas personas pagaban una pequeña suma a hombres calvos para darles un beso en la cabeza, convencidas de que traía buena suerte o prosperidad. Aunque fue una costumbre pasajera y más cercana al folclore y al entretenimiento que a una práctica generalizada, hoy es recordada como una de las curiosidades más llamativas de la época.