Disney sigue apostando por reinterpretar sus clásicos sin repetir fórmulas, en un momento donde la nostalgia ya no es garantía de éxito. La nueva entrega de Los Juegos del Hambre demuestra que el universo aún tiene fuerza para generar expectativa, incluso antes de mostrar imágenes. Y el cine mexicano cierra el año con una producción que no solo gana premios, sino que pone sobre la mesa historias incómodas que conectan más allá de las fronteras.
Disney sigue apostando por reinterpretar sus clásicos sin repetir fórmulas, en un momento donde la nostalgia ya no es garantía de éxito. La nueva entrega de Los Juegos del Hambre demuestra que el universo aún tiene fuerza para generar expectativa, incluso antes de mostrar imágenes. Y el cine mexicano cierra el año con una producción que no solo gana premios, sino que pone sobre la mesa historias incómodas que conectan más allá de las fronteras.