Normalmente hospedarse en una casa de la plataforma AirBnB tiene un precio, pero desde hace un mes hay anfitriones en Francia que proponen alojar gratis a refugiados y demandantes de asilo. Desde el 20 de junio, la empresa estadounidense permite esta opción gracias a su sección "Open Homes", con el apoyo de asociaciones francesas de ayuda a los refugiados como Singa, ELAN Samu Social, JRS France y Réfugiés Bienvenue. "Al principio era un poco escéptica", recuerda Nadège Letellier, responsable en ELAN. "Ser anfitrión en AirBnB es normalmente una forma de ganar un dinero, pero me dije 'se puede intentar'". "Open Homes" cuenta actualmente con 600 anuncios en 260 comunas, haciendo de Francia el país europeo con más inscritos, se congratuló el director de AirBnB en el país, Emmanuel Marill. Para proponer una habitación hay que rellenar un formulario parecido al de un alojamiento de pago, indicando el tipo de vivienda (casa, apartamento, tipi...) o de cama (doble, sofá cama, hamaca...). "No importa que sea una casa, una barcaza o algo aún menos típico, en tanto en cuanto el anfitrión sea acogedor", considera Marill. No obstante, las asociaciones quieren visitar los alojamientos antes de seleccionarlos. "Consideramos una habitación a partir de 9 metros cuadrados", precisa Vincent Berne, responsable del área de alojamiento de Singa. Estas visitas les permiten también asegurarse de las buenas intenciones de los anfitriones, rechazando a los que buscan que los refugiados realicen labores como cuidar niños o tareas del hogar a cambio de alojamiento. Para las asociaciones de ayuda a los refugiados con dificultades para darse a conocer, AirBnB y sus habilidades en comunicación "no son una solución milagrosa, sino una victoria más", considera Antoine Paumard, director de JRS France. AFP y RCN Radio