Un estudio realizado por Unicef denominado El Estado Mundial de la Infancia 2017, analizó el mundo digital en el que se mueven los menores de edad, allí se pudo determinar que en las redes digitales como la Web Oscura y las criptomonedas, “están facilitando las peores formas de explotación y abuso, entre ellas la trata y la difusión en línea de contenido sexual de niños y jóvenes hecha a la medida del usuario”.

En el mundo 1 de cada 3 usuarios es niño y bajo este panorama, se determinó que las medidas para protegerlos son mínimas y los peligros son constantes en el mundo digital.

Otro de los datos relevantes es que 9 de cada 10 sitios de abuso sexual infantil identificados a nivel mundial, están alojados en cinco países: Canadá, Estados Unidos, Francia, los Países Bajos y Rusia.

Aproximadamente el 56% de todos los sitios web están en inglés y muchos niños no pueden encontrar un contenido que entiendan o que sea culturalmente relevante. Esto también incide en que muchos de ellos ingresen o envíen material sin saber el peligro que corren.

La presencia ubicua de dispositivos móviles, según el informe, ha hecho que el acceso en línea para muchos niños esté menos supervisado y sea potencialmente más peligroso.

En el ranking del uso del internet, se conoció que Colombia está en el grupo con un acceso medio junto a países como Panamá, Brasil, México, Costa Rica y Tailandia.

Por su parte, los niños africanos son los que menos acceso tienen a internet, solo 3 de cada 5 en comparación con Europa donde los desconectados son 1 de cada 25.

“Para bien o para mal, la tecnología digital es un hecho irreversible en nuestras vidas. En un mundo digital, nuestro doble desafío es saber cómo mitigar los daños y maximizar los beneficios de internet para cada niño”, dijo el director Ejecutivo de Unicef, Anthony Lake.

“Internet fue diseñado para adultos, pero los niños y los jóvenes lo utilizan cada vez más, y la tecnología digital afecta sus vidas y su futuro. Por ello, las políticas, las prácticas y los productos digitales deberían reflejar mejor las necesidades, las perspectivas y las opiniones de los niños”, agregó.